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Armengol nos compromete al hablar de Catalunya

jueves 19 de octubre de 2017, 22:00h

El hartazgo que causa en el conjunto de la ciudadanía el conflicto en Catalunya es ya patente, porque la crisis ya dura demasiado y es raro el día en que no hay nuevas noticias y reacciones, casi nunca para que se avizore una salida razonable y dialogada a la situación generada tras la aprobación por parte del Parlament el día 6 de septiembre de la ley del referéndum y un día más tarde la de transitoriedad jurídica, la primera de ellas ya anulada por el Tribunal Constitucional y la segunda, suspendida y a la espera de la resolución del recurso.

Sin embargo, llama mucho la atención que a la presidenta del Govern, Francina Armengol, no le falte ocasión para opinar sobre el asunto, a menudo en sentido opuesto a la dirección de su propio partido. Obviamente está en todo su derecho de hacerlo, en el ejercicio de su libertad de expresión, pero ¿acaso hacerlo con tanta frecuencia le proporciona algún beneficio a ella, a su partido, o a su Govern? No lo parece y ya comienza a resultar engorroso, incluso entre sus propios votantes, esta querencia a opinar sobre Catalunya de forma alejada a como lo hacen los dirigentes nacionales del PSOE en la calle Ferran, incluido al propio secretario general, Pedro Sánchez.

Con este comportamiento, Armengol no parece calcular que sus declaraciones comprometen a todos los ciudadanos de Balears, pues ella los representa. Y por ello convendría que cuando opine sobre Catalunya en calidad de secretaria general del PSIB o a título personal, lo haga en ámbitos y lugares alejados de su actividad institucional en tal que presidenta del Govern de les Illes Balears.

Debe tenerse en cuenta que la situación política que se ha generado en Catalunya, que ya afecta a la economía no sólo del Principat, sino también del conjunto del Estado y que se traduce en una desaceleración de la economía (lo cual afecta a toda la sociedad y a la creación y estabilidad de los puestos de trabajo) es grave mente perjudicial y compromete los dos principales objetivos económicos de Balears: un nuevo REB y un nuevo sistema de financiación autonómica que acabe con la infrafinanciación de nuestra comunidad autónoma.

Dada la actual coyuntura política, donde parece que no será posible pactar los PGE para 2018 y deberán ser prorrogados, el REB quedará en el aire con toda probabilidad. Y el anuncio de un eventual proceso de reforma constitucional paralizará el nuevo sistema de financiación autonómica, pues no tendría ningún sentido ya que el sentido común dice que primero hay que reformar la Carta Magna y después establecer la financiación de las comunidades autónomas.

Así pues, sería bueno que los integrantes del Govern tomen distancia con el conflicto catalán y procuren centrarse en su propia gestión, ya que es muy dudoso que en las próximas elecciones autonómicas en Balears, la ciudadanía vote pensando en Catalunya.


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