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Despidos masivos en empresas públicas

Por: mallorcadiario.com el 18 diciembre 2013

Fiel a su política de austeridad a cualquier precio, el Govern Bauzá ha despedido en los dos últimos años un total de 2.891 empleados públicos con un ahorro para el erario autonómico superior a los 200 millones de euros. No hay duda que esta medida ha servido muchísimo al Consolat para enjugar déficit público. Pero también que se ha llevado a cabo a costa del sufrimiento de muchísimas familias baleares. Es cierto que las empresas públicas dependientes del autogobierno habían llegado a un nivel insoportable de contratación de trabajadores. Sus hinchadísimas plantillas no se correspondían con el servicio que muchas de estas empresas ofrecen a la sociedad. Por decisión de Bauzá, un buen número de estos organismos ya no existen. Es el nuevo signo de los tiempos, basado en los recortes a cualquier precio. Y lo que más sorprende es la gran cantidad de personas que se han quedado en la calle. Más que un recorte, ha sido un auténtico terremoto interno.

Existe la sensación que no pocos de estos empleados alcanzaban buenos contratos más por su afinidad política que por el servicio que ofrecían a la sociedad. Este auge de estos empleos públicos estaba directamente ligado a la bonanza económica de los años del boom. Los recursos públicos parecían ilimitados y ello favorecía contrataciones que, a la postre, se convertían en incremento de las redes políticas.

Bauzá ha acabado con buena parte de las antiguas prácticas.Pero lo ha hecho envuelto en un aura de implacabilidad que algún día le puede pasar factura en las urnas. A la hora de despedir hay que ir con mucho tacto. Y eso no pasó en el autogobierno balear, al menos el primer año de la actual legislatura con el regreso del PP al poder. Estos millares de despidos afectan a personas afines a diferentes partidos, incluido el que actualmente gobierna. Nunca un partido había sido tan duro con su propia gente por mucho que la necesidad mande.

En la actualidad ya hay mucha más sensibilidad a la hora de repartir finiquitos. Se ha sustituido el hacha por el bisturí. Desde el propio Govern ven que las órdenes taxativas de Madrid de despedir como sea no se han traducido luego en más apoyos capitalinos hacia el Consolat.  Se ha podado muchísimo a cambio de muy poco. Pero la estrategia de austeridad continua. Y lo que es más importante: pasarán muchos años antes de que vuelva  a contratación pública con a alegría con que se desarrolló en el pasado.

La dureza de los tiempos actuales afecta a todos. Pero muchos no olvidarán los tiempos negros en que perdieron su empleo y su futuro. La imagen de una autonomía tocada, que ni puede invertir en proyectos importantes ni mantener a buena parte de sus empleados, perdurará durante mucho tiempo, como una dolorosa herida que se resiste a cicatrizar.

Autor: mallorcadiario.com