FÚTBOL / El Mallorca cae eliminado en la Copa por el Alcoyano (4-1)
Real ridículo
|
|
|
|
|
jueves, 20 de octubre de 2005 |
|

Sin excusas ni paños calientes. El Real Mallorca ha hecho este jueves un ridículo absoluto en el estadio de El Collao, donde el humilde Alcoyano arrolló a los hombres de Héctor Cúper. El 4-1 final da buena cuenta de la profunda herida que este resultado, y la eliminación copera, abren entre la directiva, la plantilla y el entrenador. El Mallorca se suicidó a balón parado. La lectura del partido fue muy sencilla: el Mallorca se suicidó a balón parado, lo que no implica quitarle ningún mérito a la hombrada conseguida por los blaquiazules, que a los 17 minutos trabajaron una jugada de estrategia para meter a la defensa bermellona en el área pequeña y remachar el balón a las redes de Moyá.
Hasta entonces los de Cúper trataban de encontrarse a sí mismos y al esférico por medio de un voluntarioso Farinós. El ex del valencia, esmerado y cumplidor como pocos, se echó la responsabilidad a la espalda (¿alguien entiende porque Son Moix le pita insistentemente?) para intentar mantener a flote la medular visitante. BALLESTEROS, SIN COMENTARIOS Pero el Mallorca apenas tardó el primer cuarto de hora en tirar por tierra su labor defensiva, y no porque el canterano José desentonase en el centro de la zaga. El chaval cuajó una respetable actuación en su debut con el primer equipo que no secundaron el resto de jugadores. Ballesteros se peleó con todo lo que no fuera el balón, incluso consigo mismo. Tan ocupado andaba en esta lides que antes del descanso equivocó la marca sobre Mesa y obligó a Moyá a realizar una apresurada salida que acabó en un más que dudoso penalti. El cancerbero, nervioso como un flan y presionado por el hierro de Cúper, no pudo hacer nada para detener la pena máxima, de manera que al Mallorca le cayó la losa del 2-0 y se marchó al vestuario con mucha pena y ninguna gloria. La reanudación se convirtió en un rosario de despropósitos a balón parado que devolvió al Alcoyano en forma de goles el sudor que ponía sobre el césped de El Collao. Veinte minutos bastaron para el derrumbe definitivo del equipo isleño. La zaga no aprendió la lección y cayó por tercera vez en el mismo error: meterse debajo de los palos y obviar la posibilidad del rechace. OKUBO ACERTÓ Mientras, Okubo y Yordi apenas vieron el balón en fotografía cerca de sus botas, y cuando lo hicieron, el japonés logró el único tanto que iluminaría el marcador mallorquín. Campano siguió a la suya, lanzando libres directos para intimidar a un espléndido Mesa, que no entraron por falta de suerte y centímetros. Borja y Pereyra se ocuparon de perder los nervios cuando nadie lo había hecho todavía, y, para cerrar un tarde aciaga, el cuarto premio del Alcoyano cayó en un córner que Baixeta aún se pregunta cómo pudo rematar sin oposición.
Para el fin de fiesta quedó el estallido de euforia de El Collao, las carreras de los aficionados sobre el césped buscando a sus héroes y las caras de los jugadores del Mallorca en el humilde vestuario alicantino. Caras que traerán cola, y consecuencias. |