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Coloma Darder
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lunes, 20 de noviembre de 2006 |
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Durante el último año, cualquier político con aspiraciones se ha visto obligado a crear su propio blog para lanzar mensajes y recibir propuestas. Grosske, Roig, Nadal, Llauger y Aina Calvo, entre otros, no han podido resistirse a esta fórmula de comunicación que, con el tiempo, llegará a generalizarse. El problema de los blogs, es la falta de control, el anonimato, que cualquiera haga denuncias sin presentar pruebas, que insulte y que, en definitiva, convierta un foro de ideas en una opción para la descalificación y, por supuesto, el anonimato. Nadal, por ejemplo, suele suprimir todos aquellos comentarios que no gustan, que pueden perjudicar su imagen política. Lo mismo hace Grosske últimamente. Cuando el comentario es inoportuno, se borra y se utiliza cualquier excusa. O se mantienen todos los comentarios o se suprimen todos. O, por el contrario, que no se abran blogs. Mientras no se regulen como toca los blogs, la propuesta es muy peligrosa, un arma de doble filo. Y los políticos deberían saberlo.
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