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mallorcadiario.com
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domingo, 14 de octubre de 2007 |
PALMA.- El reglamento de circulación establece la prohibición de estacionar un vehículo junto a los bordillos en que se exhiba una señal de “Vado Permanente” o “Gual Permanent”, porque se trata de una salida de un aparcamiento, garaje o cochera. Ahora bien, también la norma hace mención a la obligatoriedad de que las señales de los Vados sean reglamentarias, estén homologadas y sea la Administración Local quien provea de las mismas a los peticionarios, una vez que éstos han tramitado su concesión y han abonado las correspondientes tasas públicas.
De hecho, es la propia administración municipal la que coloca la placa en un lugar visible y traza la línea discontinua en el tramo de calzada en donde está prohibido aparcar. Es decir, que una comunidad de vecinos o un particular que desee tener libre y expedita la entrada y salida de su garaje no puede comprar una señal que diga “Vado Permanente”, con características muy parecidas a las de la señal homologada, y colgarla en el espacio para el que se reclama el libre tránsito. Pero el parecido está en este caso bastante lejos de la realidad, ya que a esas señales les faltan los elementos más importantes: por un lado, adecuarse a las medidas legales y reglamentarias que han de poseer, y por otro, el número de Licencia Municipal, que lo otorga el Ayuntamiento, tras abonar, anualmente, el precio del vado.
Sin embargo, son muchos los propietarios de inmuebles con garaje que eluden el pago de la tasa anual y colocan una placa de vado por su cuenta esperando que los conductores la respecten.
Ante estos cientos de casos ha surgido una picaresca que está reportando grandes beneficios a sus practicantes. Consiste en buscar entradas de garajes que no cuentan con la correspondiente licencia municipal. Una vez detectadas sitúan un vehículo -suele ser de quinta o sexta mano y adquirido por muy poco dinero- y esperan a que el propietario del inmueble pretenda entrar o salir del mismo con su vehículo.
Es el momento de la negociación. El pícaro espera a que el propietario le recrimine su actitud y le amenaza con avisar a la grúa. Es entonces cuando aquel le dice que está tardando en avisar, pero no a la grúa, sino a la Policía Municipal, que es la única facultada para retirar vehículos, a través de la grúa. También le propone que a cambio de una cantidad de dinero (de 20 a 50 euros) él se lleva el coche a otra parte.
Cuando esto ocurre por la mañana, con el tiempo justo para llegar al trabajo o para dejar a los niños en el colegio, hay personas que se han visto forzadas a abonar este ‘peaje’.
Desde la Policía Local se recomienda a todos los propietarios de inmuebles con garajes susceptibles de disfrutar de vado que lo soliciten porque si esta picaresca se extiende el coste económico de los ‘peajes’ será muy superior a la tasa anual de la licencia.
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