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Javier Mato
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viernes, 04 de septiembre de 2009 |
La alcaldesa de Palma, Aina Calvo, que hasta ayer no había hablado con claridad sobre las obras que están teniendo lugar en las Avenidas, acabó por ratificarse totalmente a favor del proyecto que está en desarrollo: la construcción de un carril para bicicletas a lo largo de esta calzada. Hay algunas personas contrarias al carril bici, desde luego, pero en general, la gran mayoría de los ciudadanos no está en contra de esta opción para los ciclistas sino que está en contra de la desproporcionada reducción del espacio para los coches, sin ofrecer alternativa alguna a cambio.
La alcaldesa afirma que se está haciendo un trabajo riguroso y en esto miente o, al menos yerra al calificar de riguroso algo que es una manifiesta chapuza. En Palma nunca nadie supo las intensidades del tráfico, ni los recorridos alternativos, ni las velocidades medias, ni los tiempos de viaje, ni ha planificado nada, ni ha estudiado las cosas con seriedad. No es culpa de la alcaldesa, pero es así. Y este carril sigue la misma tónica: a ver qué pasa si reducimos el espacio para los coches de forma sustancial. Y estamos probando lo que pasa.
La alcaldesa no debería haberse posicionado tan nítidamente a favor de esta obra porque es prácticamente imposible que, tal como está concebida, no genere atascos permanentes, colapsos totales. Y cuando eso pase, no va a poder soportar la presión: tendremos los coches atascados junto a un carril sin uso alguno, el de las bicis.
La chapuza se extiende al carril bici, al menos en la parte que ya está construida: las curvas en las zonas de las paradas son exageradas, la pintura impresentable, los cruces propios de un país africano. El resto de la calzada está igual: es una fiesta de señales horizontales semiborradas, reflejos persistentes, flechas de dirección ininteligible. Nada nuevo; recordemos cuando a un concejal iluminado le dio por prohibir el aparcamiento en media ciudad para facilitar la acción de los bomberos...
El problema es que este fracaso puede tener un coste electoral alto para el actual equipo de gobierno municipal. Hubiera sido más prudente hablar de que los cambios en las Avenidas son parte de un proyecto experimental. La cautela es buena consejera cuando el equipo no tiene solidez técnica.
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