www.mallorcadiario.com

No son presos políticos, pero su encarcelamiento no ayuda

martes 17 de octubre de 2017, 22:00h


Tan pronto como se conoció este pasado lunes la decisión de la magistrada de la Audiencia Nacional, Carmen Lámela, de enviar a prisión preventiva y sin fianza a los presidentes de Cultural y la Assemblea Nacional Catalana, Jordi Cuixart y Jordi Sánchez, respectivamente, más conocidos ya como “los Jordis”, el entorno independentista se apresuró a calificarlos de presos políticos. Tal afirmación es una aberración por cuanto la decisión ha sido adoptada por una jueza en el ámbito de la instrucción de una causa penal por un supuesto delito de sedición.

Los lideres independentistas no son procesados ni mucho menos encarcelados por sus ideas políticas ni por sus actividades como dirigentes de sus respectivas organizaciones, sino por los sólidos indicios, a juicio de la magistrada, de su participación en unos hechos de objetiva gravedad, cometidos los días 20 y 21 de octubre en Barcelona, cuando por orden judicial se llevaron a cabo unos registros en varias sedes de la Generalitat de Catalunya. Según el auto de prisión, la jueza considera indudable que “los Jordis” instigaron la protesta multitudinaria con el objetivo de impedir el normal desarrollo del registro.

Estamos, obviamente, ante una medida cautelar que no presupone arrumbar la presunción de inocencia de los investigados, adoptada por el órgano judicial competente en el ejercicio de sus funciones de averiguación del delito, tras haber apreciado la existencia de riesgo de reiteración delictiva y de destrucción de pruebas. Y además, cabe la interposición de los correspondientes recursos, por lo que no cabe hablar de ningún modo de “presos políticos”, como no sea que se pretenda, como viene siendo habitual en este conflicto, o asegurarse la impunidad ante cualquier delito cometido o escudarse en el victimismo del que hacen gala los independentistas, obviando su persistente vulneración de la Ley. Es verdaderamente inaudito que admitan que están infringiendo las leyes y encima pretendan que el Estado de Derecho no intervenga.

Pero al margen de lo anterior, no es menos cierto que la decisión de la jueza Lamela no ayuda a encontrar una salida política que permita acabar con el conflicto. El encarcelamiento de “los Jordis” contribuye a una escalada de tensión y añade más leña al fuego en un momento clave, donde los intercambios epistolares entre el Gobierno de España y el de la Generalitat permitía alumbrar un eventual proceso de diálogo alejado de las actuaciones unilaterales de ambas partes. En estas circunstancias el diálogo es aún más difícil pero también más necesario que nunca.


Compartir en Meneame