Se presentaron a Mateu Alemany en noviembre de 2009 como grupo inversor. Su nombre era “Batalla Juanola”. Sus caras visibles, Joan Batalla (en la imagen) y Marc Toscas. Alemany dudó enseguida de ellos. También el entorno y la opinión pública. Para salir al paso de los recelos, estos empresarios catalanes (ahora detenidos por los Mossos de Esquadra) convocaron una rueda de prensa para aclarar que no querían “darse publicidad” ni “desestabilizar el club”. En ese momento aseguraron haber pactado con Mateu Alemany que no emitirían ningún veredicto sobre la compra del Real Mallorca hasta obtener más información.
Mateu Alemany escapó de sus garras. Vendió a Serra Ferrer. Batalla y Toscas serán recordados ahora como los que intentaron estafar al Mallorca. Y al Espanyol. Y al Getafe. Aquí les falto el falso jefe árabe que en realidad era un camarero brasileño afincado en Barcelona que cobraba 50 euros por cada “aparición”.










A MATEO PARA DARLE HAY QUE SER MUY BUENO..SI ALGO TIENE MATEO ES DETECTAR A GENTUZA COMO ESTA