Hace una década, cuando el lunes posterior al final de la liga en Tercera División se celebraba el sorteo de las fases de ascenso a Segunda B, la duda residía en saber en qué pueblo iba a caer fusilado el pelotón de equipos de Balears. Las eliminatorias eran burdos epílogos de una temporada más o menos agitada que generalmente resultaba ser insustancial. Hasta que llegó la hierba artificial a todos los campos de fútbol, la exigencia de entrenadores titulados y un cambio en el modelo para subir de categoría. Y desde entonces, uno tras otro, desde Eivissa hasta Maó pasando por Inca, han ido ascendiendo.
Puede hacerse una lectura gratuita y pensar que todo está relacionado con el azar, pero lo cierto es que todo tiene una base empírica. Mejores instalaciones, más medios, educadores, técnicos más preparados y un futbolista que se ha sacudido los complejos. ¿Acaso vieron a algún jugador del Binissalem encogerse ante un grupo de críos formados en el Real Madrid? Es evidente que el escenario ha cambiado, que en la Comunitat hay mucha materia prima y que el proceso ya es imparable. Más allá de que con eso y un puñado de dinero alcance para sobrevivir luego en la Segunda División B, lo cierto es que el fútbol de nuestras islas ha demostrado que tiene un futuro envidiable.
@xiscocruz en twitter








Las claves fueron cambiar la liguilla por eliminatorias y abrir la fase de ascenso a todos los grupos y no solamente con Catalunya, C. Valenciana y Murcia.
Por cierto en Maó y en Inca se ascendió con hierba natural
Totalmente de acuerdo, desde que los entrenadores están titulados los jugadores tienen mucha más formación. Desde el fútbol base, digo. Esa es la clave. Enhorabuena al Bini ¡¡¡