Actualidad
No hacer nada se ha vuelto sospechoso. Si alguien no está ocupado, produciendo, respondiendo mensajes, generando resultados o demostrando actividad, parece que empieza a perder valor ante los demás. Como si vivir no bastara y hubiera que demostrar siempre que no estamos perdiendo el tiempo. La vieja pregunta “¿qué haces?”