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Recortes y deterioro sanitario

Por: Emilio Arteaga el 17 marzo 2015 | Comentar

Según un informe del Ministerio de Hacienda, el gasto sanitario público en 2013 fue cerca de diez mil millones de euros inferior al de 2009, cuando empezaron en serio los recortes en sanidad. Es una caída de más del 16 % y casi un punto porcentual del PIB.

Durante estos años las administraciones han ido introduciendo todo un conjunto de medidas que han conducido a la disminución de la calidad y la accesibilidad del Sistema Nacional de Salud, como el cierre de plantas y camas, de quirófanos, de centros de salud, de hospitales enteros, la eliminación de turnos de tarde, de guardias, las restricciones de la cartera de servicios, la imposición de tasas, el aumento del porcentaje a pagar por los medicamentos, la no gratuidad de los medicamentos para los pensionistas, la privatización de la gestión de hospitales y centros de salud y otros servicios y el aumento de conciertos y concesiones administrativas a la sanidad privada

La restricciones, además, han incidido dramáticamente sobre los profesionales sanitarios, que constituyen la base del sistema y quienes han paliado, con su profesionalidad y esfuerzo personal, gran parte de los efectos negativos de los recortes, a pesar de que han sido sometidos a un maltrato despiadado, reflejado en la disminución de plantillas, precarización del trabajo, aumento del horario laboral, pérdida de derechos sociales, drástica reducción de algunos conceptos retributivos y estancamiento profesional.

Las consecuencias exactas de este tijeretazo brutal al presupuesto sanitario son difíciles de conocer, puesto que la mayoría de indicadores de salud se publican con años de retraso y existen otros factores, el empobrecimiento de la población por ejemplo, que pueden incidir en los mismos, pero algunas son ya evidentes: el aumento de las listas de espera, no solo quirúrgicas, también diagnósticas y de visita a especialistas, las restricciones de acceso al sistema y la disminución de la disponibilidad horaria del servicio en los centros de salud.

También ha empeorado mucho la percepción de la calidad del servicio por parte de los ciudadanos. En estos cuatro años se ha triplicado el porcentaje de ciudadanos que creen que se han agravado las listas de espera y cuadruplicado el de los que consideran que se ha deteriorado la calidad de la hospitalización y de la atención primaria.

La inercia de funcionamiento y el esfuerzo de los profesionales ha evitado, hasta ahora, un deterioro sustancial de la asistencia, de modo que no parece que, de momento, se hayan afectado indicadores como la esperanza de vida, aunque estos datos se conocen con años de retraso, de modo que si los recortes se detienen y se restituye una parte sustancial del presupuesto eliminado estos años, podrían evitarse consecuencias negativas a medio y largo plazo. Si, por el contrario, se prosigue en los recortes masivos de 2013 y 2014, el deterioro de la salud colectiva de los españoles será inevitable. Algunos estudios ya señalan un preocupante, y rápido, aumento en la  prevalencia de las enfermedades crónicas, en las hospitalizaciones por procesos psiquiátricos, o en el de nacimientos de bajo peso.

En la Unión Soviética la esperanza de vida en 1988 era de 70 años. Al poco tiempo de su desaparición, debido a la crisis económica y al deterioro del sistema sanitario, así como a la desaparición de muchos programas de asistencia social, había caído más de cinco años, por debajo de los 65. En 2005, más de diez años después apenas había mejorado hasta los 66 años. En 2010, Putin anunciaba triunfante  que había subido hasta los 69 años, cifra que muchos dentro de la misma Rusia consideran exagerada. Fuentes del Instituto Estatal Ruso de Estadística la sitúan en algo más de 66 años. Pero incluso si damos por buena la cifra de Putin, lo cierto es que 20 años después de la caída de URSS la esperanza de vida de la población rusa aun era inferior a la que tenía entonces. Esto nos da una idea de lo difícil que es recuperar los indicadores de salud de la población una vez que han decaído debido al deterioro o desmantelamiento del sistema sanitario.

Autor: mallorcadiario.com

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