
El estado de ansiedad constante ante la mala situación de la economía y el desánimo generalizado provoca que los españoles comamos más. Según un estudio realizado en sobre una población de más de 2.000 personas, uno de cada cuatro españoles afirma haber engordado desde que comenzó la crisis económica (25,55%). Especialmente, son los españoles de 34 a 44 años los que más se definen con sobrepeso y las personas que más se sienten insatisfechas con su peso.
De este porcentaje que afirma haber engordado en los últimos años, el 63,82% considera que es como consecuencia de la crisis económica que estamos viviendo, por tanto, un 16,31% de los españoles encuestados aseguran haber engordado durante estos años de crisis por culpa de ésta, siendo las personas de 25 a 34 años y los que tienen estudios medios, quienes son más afines a tener esta opinión. La crisis provoca a seis de cada diez españoles que han engordado en este período, un estado constante de desánimo y ansiedad que no favorece los hábitos de vida saludables y si aumenta las ganas de comer, picotear entre horas y comprar comida más barata pero menos sana. Esta tendencia de ánimo se incrementa más en las mujeres que en los hombres.
Preguntados por cuánto peso han cogido desde el inicio de la recesión, hace ya cuatro años, éstos indican que han aumentado su peso de media en 7.3 kilos. Un 30.4% supera esta cifra, manifestando que ha engordado 10 o más kilos. Son personas en mayor medida con estudios e ingresos medios y residentes en pequeños municipios.
Según Herbalife, la crisis también ha supuesto un cambio de hábitos para la población: un 74,74% afirma que hacen menos salidas de ocio a bares y restaurantes. De éstos,un 74,31% encuentra como causa fundamental el que su poder adquisitivo ha descendido desde el inicio de la recesión, siendo mayoritariamente las personas de clase social baja, con bajos ingresos y las que tienen estudios medios-básicos, quienes más comparten esta opinión. De esta forma, un 61,04% consume productos de alimentación más baratos y, además, un 60,14% asegura que, desde que comenzó la crisis, no se plantearía pagar un gimnasio hasta que mejore su situación.
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