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¿Vientres de alquiler, deseos sobre derechos?

domingo 19 de julio de 2020, 01:00h

Esta semana el Parlament se ha pronunciado en contra de los vientres de alquiler o maternidad subdelegada.

Es un tema que está en el candelero y que algunos partidos políticos navegan entre el consenso progre o lo políticamente correcto.

La maternidad subrogada, o la práctica de alquilar vientres de mujeres a favor de terceros, consiste en convertir a los seres humanos en una mercancía a través de un acuerdo económico entre una madre que gesta a un niño para luego venderlo normalmente a una pareja que no puede tener hijos. La maternidad subrogada es la nueva forma de esclavitud de la mujer .

Esta práctica es un retroceso en materia de derechos humanos permitiendo la compraventa del niño que se gesta y admitiendo el alquiler del cuerpo de una mujer. La legalización de los vientres de alquiler supondría un retroceso que permitiría nuevas formas de explotación de las mujeres, especialmente de las que carecen de recursos económicos, y una apertura de un nuevo mercado de compraventa de niños incompatible con una sociedad civilizada, como ha indicado el Parlamento Europeo en la resolución en la que condenó la práctica de subrogación en diciembre de 2015.

Es un negocio de compra-venta de bebés mediante alquiler temporal del vientre de una mujer. No puede haber intercambio de dinero entre la mujer gestante y la persona o pareja que acuda a la gestación subrogada porque el ordenamiento jurídico español no permite el ánimo de lucro en cualquier tipo de donación. Tampoco lo permite el convenio sobre los derechos humanos y la biomedicina (1997) suscrito por España.

En los países donde es legal este tema se está produciendo una verdadera explotación de las mujeres más pobres del Tercer mundo por parejas ricas del Primer mundo, así como múltiples casos de tratamiento de los niños gestados a través de esta técnica como si de cosas desechables se tratase: exigencia de aborto de los niños con enfermedades, rechazo de los padres de alquiler ante los hijos con alguna enfermedad, etc..

Una nueva forma de explotación de la mujer y tráfico de personas que convierte a los niños en productos comerciales. Un producto de mercado que se encarga, se compra, se vende e incluso se devuelve y se cambia si no satisface al cliente.

En la mayoría de los casos, un atentado a la dignidad de mujeres desfavorecidas de países pobres por parte de personas con recursos de países ricos. Y también a mujeres vulnerables y sin recursos de países occidentales.

La gestación subrogada es, por su propia naturaleza, fuente de explotación, abuso y tráfico de personas, y no sólo en países en desarrollo. La maternidad de alquiler produce secuelas psicológicas en la mujer. La Ciencia ha demostrado lo que cualquier mujer que haya sido madre conoce perfectamente: la profunda interrelación psíquica y física entre la madre y el hijo durante el embarazo, muy provechosa para ambos.

No existe aquí el interés superior del menor, clave de toda regulación que deba afectarle. Se gesta un niño que no existía antes y que se ha concebido por el exclusivo interés de unos adultos.

Se han dado casos de niños con malformaciones o del sexo no deseado que han sido rechazados o se ha exigido que fuesen abortados, como el caso de la tailandesa Patarramon Chanbua que gestó por subrogación dos gemelos y no quiso abortar al que fue rechazado por tener el síndrome de Down, un niño llamado Gammy que vive con ella.

En general, todo el proceso de la maternidad subrogada implica, incluso para los padres contratantes, unos riesgos psicológicos y situaciones contrarias a la naturaleza, por no hablar de la inseguridad jurídica que representa que puedan llegar a ser seis los adultos que reclamen la paternidad de cada bebé nacido de un vientre de alquiler.

La maternidad subrogada vulnera una multitud de normas y disposiciones de la Unión Europea sobre dignidad humana, adopción, protección de la mujer y del niño y sobre tráfico de personas.

El Consejo de Europa aprobó en 2012 una Declaración escrita manifestando que “la subrogación es incompatible con la dignidad de las mujeres y los niños involucrados y una violación de sus derechos fundamentales”.

El 17 de Diciembre de 2015, el Parlamento Europeo aprobó, en su Informe Anual sobre Derechos Humanos y la Democracia en el Mundo, una enmienda, aprobada por mayoría, por la que la Eurocámara “condena la práctica de la gestación por sustitución, que es contraria a la dignidad humana de la mujer, ya que su cuerpo y sus funciones reproductivas se utilizan como una materia prima” y “estima que debe prohibirse esta práctica, que implica la explotación de las funciones reproductivas y la utilización del cuerpo con fines financieros o de otro tipo, en particular en el caso de las mujeres vulnerables en los países en desarrollo, y pide que se examine con urgencia en el marco de los instrumentos de derechos humanos”. En España, la Ley 14/2006 sobre técnicas de reproducción humana asistida establece en su artículo 10.1 que “Será nulo de pleno derecho el contrato por el que se convenga la gestación, con o sin precio, a cargo de una mujer que renuncia a la filiación materna a favor del contratante o de un tercero”

El interés superior del niño, su dignidad y la de quien lo llevó en su vientre, no pueden coincidir con los que quieren suplantarlos con un fajo de billetes

El deseo de paternidad/maternidad nunca puede violar los derechos que asisten a los menores y a las mujeres



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