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Sanidad recomienda a embarazadas y niños no comer atún ni pez espada

jueves 30 de junio de 2011, 11:23h
La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), dependiente del Ministerio de Sanidad, ha recomendado a embarazadas, en fase de lactancia y niños que se abstengan de comer atún rojo y pez espada, por constituir las especies más contaminadas con mercurio, lo que puede tener efectos nocivos en su salud. Esta organización ha pedido precaución a las gestantes, las que puedan llegar a estarlo, las mujeres en fase de lactancia y los niños de corta edad, concretamente entre uno y 30 meses, grupos de población que pueden consumir una amplia variedad de pescados, pero que deben evitar ingerir las especies más contaminadas con mercurio cuyo consumo debe limitarse. En el caso de los niños de entre 3 y 12 años, la AESAN recomienda limitar la ingestión a 50 gramos/semana o a 100gr/ 2 semanas, no consumiendo ningún otro de los pescados de esta categoría en la misma semana. Como se recordará, la información relativa al mercurio y metil-mercurio en productos alimenticios de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y la del metil-mercurio en pescado y productos pesqueros de la Dirección General de Sanidad y Consumo (DGSANCO) de la Comisión Europea, que contenía recomendaciones de consumo para los grupos más vulnerables de población (mujeres en edad fértil, embarazadas o en período de lactancia y niños), sirvieron de base a la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición para publicar en su web una nota informativa sobre mercurio y metil-mercurio en productos pesqueros en 2008. Dos años después, el 28 de septiembre de 2010, el comité científico de la AESAN aprobó un informe en relación a los niveles de mercurio establecidos para los productos de la pesca, en el que se estimaba que una mujer embarazada (60 kg) que ingiera una ración (100 g) de pez espada a la semana superaría la ingesta máxima tolerable de metil-mercurio. Igualmente, un niño de entre 7 y 12 años (35 kg) puede consumir sólo media ración (50 g) de pez espada a la semana y ningún otro de los pescados grandes en esa misma semana. ACTUALIZAR LAS RECOMENDACIONES Por todo ello, se ha procedido a actualizar las recomendaciones realizadas a los grupos de población vulnerables, teniendo presente que la toxicidad del mercurio (Hg) depende de su forma química, tipo y dosis de exposición y edad del consumidor, mientras que su forma orgánica (metil-mercurio) posee una elevada toxicidad, se disuelve fácilmente en la grasa y atraviesa la barrera hemato-encefálica y la placenta pudiendo provocar alteraciones en el desarrollo neuronal del feto y en niños de corta edad. El metil-mercurio se encuentra mayoritariamente en pescados y mariscos, donde puede llegar a representar más del 90% del mercurio total. Como consecuencia de la contaminación medioambiental, los peces acumulan mercurio en su organismo a lo largo de su vida y esto ocurre especialmente en aquellas especies de gran tamaño como los grandes depredadores. El hecho de que estos grandes depredadores suelen ser migratorios, hace que no sea posible excluir los pescados de las aguas menos contaminadas. En términos de beneficio-riesgo la AESAN considera que el pescado es, dentro de alimentación saludable, una parte importante de la dieta. Esto se debe, básicamente, a la calidad de su proteína y su grasa, con aminoácidos esenciales en cantidad más que adecuada, escasa cantidad de grasas saturadas y una importante proporción de ácidos grasos omega 3 y de vitaminas A, D, E, B6 y B12.
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