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Ser o no ser "newism" es la cuestión

viernes 06 de julio de 2012, 08:35h

Las tendencias no surgen de la nada, necesitan de un espacio, requieren de las personas, de interacción y sobre todo de la exposición pública en un periodo de tiempo suficiente para propagarse.

Según uno de los observatorios de tendencias más importantes del mundo lo “nuevo” nunca ha estado tan de moda. Si la palabra novedad siempre ha indicado algo positivo, ahora es “su” momento.

El público demanda productos y servicios cada vez mejores, el  “prosumidor” ( dícese del consumidor que produce contenidos a nivel global dada su intensa vida en la red, además de poseer información y un gran criterio a la hora de opinar sobre cualquier tema o producto) mantiene una interacción con la marca a tiempo real, lo nuevo puede incluso, probarse con facilidad sin prácticamente ningún riesgo económico;  Por lo que ser “newism” significa estatus, significa ser interesante, significa experiencia, donde la emoción radica en ser el primero, nuevo significa cool, lo nuevo es ser y tener lo “mas” nuevo.

Este perfil de consumidor no solo exige la novedad en sí misma, también  exige la personalización de lo que le rodea, después de su paso por la etapa  fast food o  fast fashion, un newism reclama  artículos o servicios que reflejen su carácter, su visión del mundo.

Ante la demanda de este público los creadores no han perdido  el tiempo, hace unos días una empresa de telefonía móvil ha presentado un proyecto para diversas aplicaciones de smartphones y tablets,  una de las cuáles permite que  mientras estas realizando  compras, en por ejemplo  unos grandes almacenes, a través del teléfono móvil  recibes un aviso cuando el “turno” en la charcutería o carnicería ha llegado ( adiós a las colas inútiles),  también se podrá consultar en las pantallas táctiles cualquier información de interés:  ofertas del día,  colores y tallas de ropa, e incluso encontrar en qué otro establecimiento  esta lo que se busca  si no lo tienen físicamente en donde se ha entrado a realizar la compra , todo con el fin de facilitar al máximo la vida del cliente.

Cambiamos de sector, llegamos al automóvil que retoma su protagonismo, un elemento que ha sido y es, fiel espejo de la personalidad del conductor (  recordad el pino aromatizante reflejo de un conductor limpio, o  el “conduce con cuidado papá” reflejo de un amante padre de familia), ahora lo será más que nunca, una marca de automóviles  ha creado para los newism más exigentes  la primera “sastrería” de coches del mundo.

El espacio que ha sido diseñado de acuerdo a los cánones de cualquier buena sastrería, incluye tijeras, cintas métricas, telas o maniquís, aunque en esta ocasión el “patrón” se realiza a través de ordenadores y Ipads;  en ellos se puede elegir el modelo de auto que mejor se adapte al gusto, forma de ser, carácter del conductor, de la misma forma que si eligiera un traje a medida, ya que el comprador recibe  asesoramiento de un equipo de profesionales que le ayuda  a tomar  decisiones en cuanto a combinaciones de colores, acabados del interior y un sinfín de opciones y accesorios que le permitan crear el coche que encaje perfectamente con su estilo de vida.

De esta misma forma existen otros productos personalizados tan variados como calcetines elaborados en el color o tejido que mejor se adapte a nosotros, e incluso un vino que se denomina 3.0,  ya que vía on line puedes elaborar una combinación propia de sabores y texturas hasta conseguir el vino adaptado al gusto personal y que te envían posteriormente a casa.

Lo que está claro, que tanto si somos o nos identificamos como newism o no, como seres sociales que somos creamos relaciones con lo que nos rodea y el sector productos/servicios no podía ser diferente, ahora bien, exigimos que como en toda buena relación ésta sea formal y duradera en el tiempo, que el producto o servicio aporte un valor añadido a nuestra vida y que responda a las expectativas creadas, cuando esto no ocurre igual que haríamos con una pareja rompemos el idilio, solo que cuando se trata de temas personales lo pensamos dos veces,  pero como consumidores nos quitamos la “tirita” rápidamente y sin remordimiento.

Las empresas y marcas deben ser muy consientes de este hecho para mantenerse en el mercado, deben crear  vínculos emocionales con el cliente, pues este nuevo consumidor decide desde el corazón y justifica a través del razonamiento cerebral.

Cuantas más percepciones y estímulos se activen  y asocien con la marca o servicio, mayor será la fidelidad del cliente.

Mientras tanto nosotros como consumidores debemos seguir  comprometidos con el grado de exigencia, el mercado más que nunca es nuestro,  simple y llanamente porque nosotros lo valemos.

 

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