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Un estudio de la UIB revela que los jóvenes pegan y escupen a las mujeres porque lo ven en el porno
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Un estudio de la UIB revela que los jóvenes pegan y escupen a las mujeres porque lo ven en el porno

martes 24 de noviembre de 2020, 13:11h
El 90 por ciento de los universitarios varones cree que la pornografía es fiel a la sexualidad real, razón por la cual trasladan algunas de las escenas que visualizan en estas películas a sus prácticas habituales en la cama, asumiendo conductas de riesgo y violentas. En este sentido, un 11 por ciento de mujeres afirma haber recibido violencia por parte de alguna pareja sexual. Estos datos forman parte de la publicación 'Pornografía y educación afectivosexual' (Editorial Octaedro), que han llevado a cabo la Universitat de les Illes Balears y la Universidad de Santiago de Compostela, con la colaboración de la red de ONG 'Jóvenes e Inclusión' y el Centro FAIA de investigación, a partir de un estudio realizado entre alumnado universitario de 18 a 26 años.

Del estudio, en el que han participado 101 jóvenes de ocho universidades españolas, consumidores habituales de pornografía, se desprende que un 56 por ciento de los universitarios, tanto hombres como mujeres, empezó a acceder a este tipo de contenidos en internet cuando tenían 15 años, o incluso antes de esa edad. De esta manera, uno de cada tres chicos y una de cada seis chicas admite que consume material pornográfico a diario.

En esta nueva pornografía 'online', según destacan los autores del documento, caben todo tipo de prácticas sexuales, desde las más convencionales hasta las de gran riesgo o directamente ilegales. Sin embargo, en general, los jóvenes piensan que el consumo de pornografía no tiene ningún efecto negativo, y así lo expresan dos de cada tres universitarios. Por otra parte, aunque un 70 por ciento de los consultados ha detectado algún tipo de violencia en los contenidos, solo un 16 por ciento piensa que puede generar agresiones o malos tratos contra las mujeres.

Igualmente. nueve de cada diez hombres que han tomado parte en el estudio creen que el porno es fiel a la sexualidad real, una afirmación que solo defienden el 42 por ciento de las mujeres. Además, el punto de vista de estos varones universitarios es que la nueva pornografía es el modelo de sexualidad que cada vez más chicos jóvenes buscan replicar, trasladando conductas de riesgo y violentas propias de estos contenidos a sus propias relaciones sexuales.

CONDUCTAS DE RIESGO


Las conductas de riesgo más frecuentes son, según se apunta en el estudio, el sexo sin preservativo (55,6 por ciento de hombres frente al 24,4 de mujeres), el sexo en grupo (18,5 por ciento de varones, 6,7 por ciento de mujeres), y grabar en vídeo a otras personas. En esta última cuestión, el 13 por ciento de los hombres reconocieron haber realizado estas grabaciones, frente al 0 por ciento de sus compañeras femeninas.

Además, un 11 por ciento de las mujeres afirma haber sido objeto de actos violentos y denigrantes, como asfixiar, pegar o escupir, por parte de alguna pareja sexual, mientras que un 5,6 por ciento de los hombres ha pagado por tener sexo después de ver pornografía.

El profesor de la Universitat de les Illes Balears y coautor del informe, Lluís Ballester, ha explicado que detrás de este consumo se encuentra la "desconexión empática", un "apagado de la conciencia que permite visualizar contenidos vejatorios sin cuestionarlos moralmente". Según apunta, esta desconexión es tanto emocional como cognitiva: "Lo toman como una ficción, y eso les permite proteger su conciencia". Es, además, siguiendo la argumentación de Ballester, un hábito difícil de cambiar, ya que un programa posterior de sensibilización de un mes de duración no logró modificar sustancialmente la percepción ni los hábitos de consumo de los usuarios de estos contenidos.

EDUCACIÓN AFECTIVA


El informe también preguntó a los encuestados por la educación afectivo sexual que habían recibido, y solo dos de cada 10 jóvenes la consideraban satisfactoria. En este sentido, los autores advierten de que esta formación, en el caso de España, está enfocada, generalmente, a la anatomía, las enfermedades de transmisión sexual y la salud reproductiva, en lugar de tener como eje central las emociones y actitudes, adaptándose a la edad y las circuntancias de los escolares e implicando a los padres.

La conclusión de los expertos de la UIB y la Universidad de Santiago de Compostela es que "si las y los adolescentes no encuentran respuestas satisfactorias en la familia y los centros educativos, seguirán buscándolas en la pornografía y la prostitución, lo que supone un alto riesgo de perpetuar la violencia hacia las mujeres".
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