Port de Pollença. Construida en el siglo XVII para defender la bahía de los ataques de los piratas, tiene forma hexagonal, con dos plantas, y está rodeada por un foso en una parte excavado y en otra cubierto por un parapeto. Sobre la puerta del recinto, una lápida recuerda su construcción durante el reinado de Carlos III, en 1684. Abandonado su uso militar, fue comprada por el artista argentino Roberto Romaugé, amigo de Anglada Camarassa. Fue así como el antiguo fortín se convirtió en una residencia para pintores y artistas, que visitaban personalidades como Joaquín Sorolla, Andrés Segovia o Tito Cittadini. El edificio estaba rodeado de jardines y esculturas, y ofrecía un aspecto insólito. Debido a su importancia estratégica, fue expropiada para usos militares durante la Guerra Civil española. Se instaló allí la base de hidroaviones en la que servía Ramón Franco, por lo que la zona residencial quedó deshabitada desde entonces y bajo control militar.





