26 de febrero de 2020, 8:40:59
POLÍTICA

POLÍTICA | oquedades profundas en todas las instituciones


Nos han llevado a la bancarrota

Por Xisco de Ayreflor


Una patulea de cargos ineficaces han llevado a Baleares más allá del precipicio. Los gobernantes del Govern, Consell y Cort han situado a la Comunidad balear en la bancarrota. Hace 6 años nuestra renta per cápita se situaba entre las tres primeras de España, mientras que hoy se halla en mitad de la tabla y camino del pelotón de cola. Los agujeros en todos los departamentos de todas las instituciones son oquedades profundas. Los miembros del hexapartido han gestionado la legislatura pasada y la crisis de forma ineficaz, con un responsable último: el melífluo presidente Antich. Pero no se olviden también de la derrochona Armengol y del inefable “controller” Manera. Y tampoco dejen en el tintero a la exalcaldesa Calvo, cuyo legado repleto de impagos y compromisos asfixia al equipo de Isern; a la exconsellera Barceló, que ha dejado en Turismo una herencia envenenada para Delgado; y al alicaído exconseller Thomàs, que cede a Castro una Sanidad con problemas económicos por encima del cuello. Unos y otros hicieron bueno el dicho de la compañera exministra Carmen Calvo: el dinero público es de todos. Y lo cumplieron a rajatabla: la autonomía balear, que había acabado 2007 -cuando llegan al poder -con 2.000 millones de deuda pública, está ahora próxima a los 6.000 millones. La culpa -miren dónde quieran- es de ellos. ¿Cómo es posible que nos hayamos endeudado de esta manera, Manera? El exconseller que nos tenía que sacar del hondo pozo diagnosticó el mal en mayo de 2008 -magnífico artículo de Mato en este digital el pasado jueves- pero no supo curar las profundas heridas. Es más, se sumó al carro progresista que negó durante años la crisis. En 2008, el exconseller de los dineros públicos y catedrático de Historia de la Economía, aumentó la deuda de Baleares en un 23 %. Desde entonces se metió en un berenjenal -la famosa “tormenta perfecta” de la que Mato se hacía eco este domingo en El Mundo- del que no supo salir él ni mucho menos los ineficaces compañeros. El descontrol fue tal que la Comunidad llegó a finales de 2010 a un punto sin retorno. En una reunión con los hoteleros medianos celebrada en Cala Millor, la exconsellerra Barceló le respondió a un serio Cladera que no tenían un euro para promoción. “Pues no hagáis el tren y el tranvía, que no son prioridades”, le contrarreplicó el hotelero. De perdidos al río, las Instituciones despilfarraron el dinero a su antojo en los últimos meses. La más activa en este campo fue la presidenta del Consell de Mallorca: otorgó subvenciones sin justificar a entidades afines y disparó el gasto público. El dinero para la carretera de Petra, por ejemplo, lo destinó Francina Armengol a otro menester bien distinto. Las alfombras de Armengol en el CdM aún destaparán más subvenciones sin control. Hieden a sectarismo puro. En el propio partido son conscientes de ello. La intervención General del Consell tiene trabajo en abundancia. Y su nada amiga Barceló le ha dejado un “marrón” de 13 millones de euros a Delgado. Compromisos y algo más. En noviembre esta comunidad se hallará en permanente estado de depresión, una vez concluya la magnífica temporada turística que nos ha venido caída del cielo por las revueltas del Norte de África. Átense los machos: este otoño-invierno va a ser el peor de las últimas décadas. Antich y su equipo no generaron la crisis, pero contribuyeron a agravarla.
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