22 de noviembre de 2019, 20:05:07
SOCIEDAD

Polémica | La deuda se eleva a 70 millones de euros


Los ayuntamientos desvían los ingresos por la basura y no pagan a Tirme



El 97 por ciento de los ayuntamientos de Mallorca le debe dinero a Tirme, la empresa concesionaria del tratamiento de residuos urbanos en la Isla, una deuda que en algunos municipios supera los cuatro años, pero que, sin embargo, no tiene justificación alguna, puesto que todos los consistorios ingresan en sus arcas el coste del servicio, lo que conlleva que el dinero se desvía a otros capítulos. Esta semana los responsables de Tirme han comunicado a sus proveedores la imposibilidad de seguir haciendo frente a los pagos, como consecuencia de la falta de liquidez que sufren, dado que la deuda municipal se eleva en estos momentos a 70 millones, una situación que ha llevado a la empresa a tener que elegir entre pagar la nómina de sus trabajadores (350) o a los proveedores. El problema al que se enfrenta la empresa en estos momentos no tiene una solución fácil, aunque Tirme haya expresado su confianza en que se resuelva en el menor tiempo posible, dado que si hasta ahora era la concesionaria del servicio la que suplía la deuda mediante créditos bancarios, ahora tendrán que ser los ayuntamientos los que recurran a las entidades crediticias para poder pagar las cantidades adeudadas. De hecho, esta situación sólo puede atribuirse a una gestión inadecuada de los consistorios, toda vez que téoricamente deben ingresar de los ciudadanos lo mismo que les cuesta el servicio, si bien, la realidad es muy diferente, ya que hay ayuntamientos que hace años que mantienen la tasa de las basuras congelada, asumiendo el sobrecoste y generando más deuda, puesto que Tirme la incrementa cada año. No obstante, tampoco hay que olvidar que el recibo municipal incluye dos conceptos: recogida y tratamiento, de los que la empresa sólo factura el segundo, por lo que dependiendo del sistema de recogida adoptado por el consistorio, el gasto puede multiplicarse. Estos hechos han provocado que en la actualidad sólo tres ayuntamientos, Banyalbufar, Escorca y Santayí, estén al corriente de pagos, mientras que el resto tiene contraídas deudas, que en algunos casos como Llucmajor, se elevan a los 7,2 millones de euros; Marratxí, a los cuatro millones; Sóller, a los 3,6 millones, y Buñola, a 1,4 millones. En cualquier caso, y por razones obvias, es Palma el consistorio con mayor volumen de deuda, 23 millones de euros, aunque también es cierto que el 55% de la facturación corresponde al Ayuntamiento de Ciutat. CONTRATO CON EL CONSELL El contrato de concesión firmado entre Tirme y el Consell de Mallorca establece que cada año, antes del 15 de agosto, la empresa presente a la institución insular la propuesta de tarifa a aplicar durante el siguiente ejercicio. En esta ocasión, la propuesta, realizada el pasado día 14, contempla un incremento del 55%, un porcentaje que es producto, tal y como han explicado los responsables de la empresa en varias ocasiones, de aplicar una fórmula que no es otra que dividir la amortización de las inversiones hasta el final de la concesión (2041), lo que supone una cantidad de entre 500 y 600 millones; los costes fijos y los ingresos derivados de la venta de energía, entre las toneladas que entran y no van al reciclaje. Esta propuesta, acompañada de la documentación correspondiente, se presenta al Consell, que es el que debe aprobarla de manera definitiva antes del 31 de diciembre. Seguidamente los ayuntamientos deben adaptar sus ordenanzas a la forma elegida para trasladar este coste al ciudadano. Ahora bien, esto que sobre el papel parece meridianamente claro, en la realidad es completamente diferente, porque si los ciudadanos pagan sus recibos religiosamente, los ayuntamientos no hacen lo mismo con Tirme, acumulando deudas y desviando el dinero a otros fines, utilizando en muchas ocasiones el argumento de que no se abona la factura porque el servicio es muy caro. Una acusación que la empresa ha desmentido siempre, afirmando que el coste medio del tratamiento de residuos para una familia es de 93 euros al año, mientras que el de agua se eleva a 456 euros y el del IBI, por una vivienda de 100 metros cuadrados, a 400 euros. En una comparación nacional, Tirme también sale ganando, porque en Gerona el coste medio es de 142 euros, en Barcelona de 192, en Madrid de 173 y en Bilbao de 169.
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