16 de julio de 2020, 15:37:19
OPINIÓN

opinión | dudas sin respuesta


15 días sin fútbol dan para mucho



15 días sin futbol dan para mucho en el RCD Mallorca y más si los jugadores que salen en rueda de prensa dicen más bien poco. Los problemas se acumulan en la mesa de Serra Ferrer y en una semana sin nada que contar suelen salir al exterior. Enterrado el efecto Caparrós, a Serra Ferrer tiene que responder ante la opinión pública sobre temas que parece que no tienen respuesta y sí la tiene casi mejor para sus intereses que pase de puntillas. Del proyecto del Luis Sitjar, un buen número de reuniones con Cort tan solo han servido para entregar una carta de buena voluntad en la que se asegura que la empresa es más que rentable económicamente. Poca cosa para un proyecto de 200 millones de euros y en el que Mateu Isern no quiere dejar cabos sueltos. De las disputas entre las dos facciones del consejo de la entidad bermellona poco que añadir, solo recordar que el pacto de no agresión duró lo que duró la rueda de prensa. Desde hace poco más de una semana se sabe que los trabajadores del club han denunciado un presunto caso de acoso laboral por parte de Biel Cerda y Serra Ferrer. Desde UGT se afirmó que el problema existía, se ofrecieron para solucionar las diferencias y le dieron la mano al Mallorca para ir juntos. La respuesta del club fue negativa y por tanto la única solución que le quedó a UGT y los trabajadores es pedir una inspección de trabajo.   El despido de Jordi Jiménez, jefe de prensa, ha servido para dividir todavía más al Mallorca. Se le acusa de filtrar información, pero las pruebas todavía no las han mostrado. La relación con los aficionados se está volviendo insostenible. Las desérticas gradas del Iberostar Estadio demuestran cada vez que pueden su desaprobación hacia el consejo de administración, aunque para ser justos centran sus iras en Biel Cerda, El hombre que lleva la supuesta venta del viejo Luis Sitjar. En el aparatado deportivo las cosas pintan bastos también, desde la destitución de Michael Laudrup por las continuas divergencias con Serra, el equipo no levanta cabeza, Caparrós pide tiempo para conocer a los jugadores y tranquilidad para que sus ideas se asienten en el vestuario, pero tiempo es de lo que carece un club que el año pasado se salvó de milagro y en el último minuto. Y con todo esto ayer, el secretario técnico, vicepresidente y máximo accionista de la entidad aseguró en Radio manía que si era un estorbo para el Mallorca no tendría ningún problema para hacer las maletas y marcharse.
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