12 de diciembre de 2019, 22:04:03
OPINIÓN


La injusta justicia

Por Miguel Ángel Ariza


En la calle con 33 euros, 42 años y toda una vida malgastada. Echada al traste, no por voluntad propia sino por lo injusta que puede llegar a ser la justicia en nuestro país. Y sí, estoy hablando de Romano Van Der Dussen, el holandés condenado por violación y que abandonó el penitenciario doce años después y tras probarse que es inocente.

Ya sé que algunos os sorprenderéis que no aproveche para tirar de las orejas a Podem o a Armengol por ese romance frustrado en torno a la ecotasa. Pero como el tema traerá cola... ya tendré ocasión. Además, que también tengo mi corazoncito y eso de las injusticias que (muchas veces) no tienen retorno, me puede.

El caso de Romano me ha recordado mucho al de Rafael Ricardi. Un preso de Cadiz encerrado 13 años por una violación que no cometió. ¿Su error? Ser drogodependiente y dormir bajo un puente. Ricardi salió de prisión en 2007 con 47 años y una vida destrozada. Cobró la mayor indemnización que ha pagado el estado por un error de este calibre, poco más de un millón de euros.

¿Cuánto cuesta una vida?, y...¿ cuánto cuesta arruinar una vida?. A esta última pregunta sí tengo respuesta. Ante el actual sistema judicial español afirmo que cuesta bien poco. ¿Tan poco valor le damos a la vida de un ser humano que podemos consentir arruinársela?. Si por un momento son capaces de ser un poco empáticos... imagínense con 30 y pocos, con una hija que no supera los tres años y empezando a forjarse una carrera profesional. De repente les encierran. Y doce años después les quitan los barrotes de un día para otro. Dos palmaditas en la espalda, 33 euros y tres mudas de ropa. ¡Ala, a circular!.

No creo que haya indemnización que compense dicha privacidad de la libertad individual. No sé qué está fallando exactamente, si los jueces, las pruebas, quienes hacen las pruebas o lo que sea. La cuestión es que en un país avanzado como el nuestro creo que no deberíamos permitirnos determinadas cuestiones. Si unos son buenos para reclamar justicia social y reformas constitucionales, yo reclamo también reformas en la justicia. No tengo recetas para dar, pero sí tengo claro que ess necesario reformular el sistema para evitar casos como el de Ricardi o Romano. Unas experiencias, las suyas, que no deseo ni a mi peor enemigo.

A menor escala hay también infinidad de casos de injusta justicia que han supuesto también el fin de determinadas situaciones para sus protagonistas. Repito: a menor escala. Estoy pensando, por ejemplo, en Llorenç Suau de Andratx. No pudo presentarse a la reelección como alcalde de su municipio por estar imputado. Y las normas en su partido (el PP) son claras: imputados en listas, no. Una imputación que luego le retiraron. Pero Suau ya ha visto truncada su vida política. No es el único caso, hay muchísimos en nuestra comunidad, pero tampoco los voy a enumerar a todos.

¡Menuda paradoja! La injusta justicia... cuanto más lo pienso, cuantas más vueltas le doy... más me convenzo de lo necesario que es hacérselo revisar.

Lo más triste de Romano es que dentro de tres meses ya nadie se acordará de él ni de la injusticia que ha protagonizado. Volverá a los titulares el día que reciba su indemnización, y poco más.

¿Cuántos Romanos y Ricardis más creéis que nos podemos permitir?, ¿es este el mundo injusto que queremos dejar a nuestros hijos, nietos o sobrinos?.

¿Quién pide perdón a Romano?, ¿quién estrecha su mano y se disculpa por el apaño de justicia que tenemos en nuestro país?. ¿Ha ido Pablo Iglesias a hacerse la foto con él?, ¿y Rivera o Sánchez o incluso el propio Rajoy?. No interesa. ¡Y qué triste que no interese!.

Rafael Ricardi murió sin que nadie le dijera jamás “lo siento” por los 13 injustos años que pasó en prisión. Tal vez nuestra clase política (que al fin y al cabo es quien tiene la última palabra en este asunto) no esté a la altura de las circunstancias pero yo, sí quiero pedir disculpas a Romano y los que sufren penas injustas.

Lo siento, perdón. Siento formar parte de esta sociedad que mira a otro lado en situaciones tan dramáticas. Confío en que algún día el sistema cambie.

PD: No os acostumbréis, llevo 15 días que estoy especialmente moñas. ¿Entendéis ahora por qué hay días en que me dan ganas de desaparecer, irme lejos y no saber nada de la sociedad, no mirar tele, no leer prensa, dedicarme simplemente a no ver ni oír barbaridades como la que he opinado hoy?. Pero de momento volveré a dar caña como antes, pero hoy necesitaba sacarme esta espina que hace días tenía clavada.

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