21 de agosto de 2019, 3:19:17
EDITORIAL


Ryanair, el negocio antes que el pasajero



El Parlamento Europeo admitió la semana pasada la denuncia presentada por la asociación de Consumidores y Usuarios de Baleares (Consubal) contra la aerolínea Ryanair por asignar asientos separados a familias que viajan en un mismo vuelo. No deja de sorprender la capacidad que tiene la compañía que dirije por Michael O'Leary para generar polémicas, todas ellas siempre con un trasfondo de negocio fácil rayano con la tomadura de pelo.

Asignar asientos separados a familias que viajan en un mismo vuelo con el único fin de que paguen un extra para poder viajar juntos podrá ser legal, pero permite añadir muchos calificativos a la deshumanizada gestión de esta compañía, donde el negocio parece estar siempre por delante de los pasajeros. Será el Parlamento Europeo el que decida si hay que investigar esta práctica y, si procede, sancionar a una empresa que ya suma demasiadas polémicas.

Ryanair se ha convertido, desde hace ya unos años, en el icono de los vuelos baratos, batiendo su récord de viajeros el año pasado con un total de 129 millones de pasajeros transportados. Es innegable que la compañía tiene una gran capacidad de captar pasaje, pero también es desde hace ocho años la aerolínea peor valorada por los usuarios. Las tarifas baratas no siempre son satisfactorias si hay que tener en cuenta la nueva reglamentación sobre equipajes, las 'multas' por no facturar online cuando se llega justo de tiempo, las huelgas encubiertas de pilotos, su salida masiva hacia otras compañías y los desajustes de turnos y retrasos que ello provoca, la carga justa de combustible para argumentar siempre urgencias en el aterrizaje, el consumo masivo de alcohol en algunos vuelos, la precariedad de sus trabajadores...

La compañía irlandesa suma multitud de quejas y de denuncias, lo que no le impide proseguir con su crecimiento. Es muy bueno que las compañías 'low cost' aumenten su actividad, especialmente con trayectos que comuniquen comunidades como la nuestra, que dependen sobre todo de las conexiones aéreas. Pero este crecimiento se debe realizar sin operar al límite, sin poner en riesgo a los usuarios, con respeto a sus trabajadores y, sobre todo, hacia sus pasajeros. Ryanair es la compañía que más crece en número de pasajeros y en beneficios frente a sus directos competidores, pero aún le queda mucho recorrido para considerarse una compañía ejemplar desde el punto de vista del trato a sus clientes. De momento, si algunas de sus acciones han de ser objeto de sanción lo decidirá el Parlamento Europeo.

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