24 de mayo de 2019, 6:00:02
EDITORIAL


Turquía se aprovecha de la ecotasa balear



La aplicación de la ecotasa esta temporada es uno de los elementos que está contribuyendo a moderar la llegada de turistas extranjeros a nuestras islas. El pago de hasta cuatro euros adicionales por viajero y noche supone un incremento notable en el precio final de las estancias, haciendo que Balears pierda competitividad frente a otros destino. El abandono de la promoción turística en los meses de temporada alta por parte del Govern y la recuperación de países competidores en el segmento de sol y playa, que ofrecen paquetes con precios más asequibles, están reconduciendo una situación ya anunciada por quienes cuestionaron desde el principio la adopción de un impuesto que se aplicó sin ningún estudio económico que lo respaldase. A ello hay que sumar que la tasa se haya duplicado en temporada alta al segundo año de su aplicación, únicamente por una decisión política que tan sólo persigue recaudar más.

Este jueves, era la entidad Fomento del Turismo de Ibiza la que cuestionaba la aplicación del llamado impuesto de turismo sostenible, al que calificaba de "impopular" e "inoportuno". La patronal se mostraba especialmente crítica ante el hecho de que la ecotasa se haya duplicado en temporada alta y que su recaudación se destine a costear obras y proyectos que nada tienen que ver con el medio ambiente ni con el turismo sostenible.

La temporada pasada, Balears marcó un récord histórico del número de turistas, con casi 14 millones de visitantes extranjeros. A nivel nacional se alcanzaron los 81 millones de turistas y el gasto total estimado por Egatur supuso una cantidad de 87.000 millones de euros. Son cifras de récord que difícilmente podrán repetirse. En todo caso, marcan un momento histórico en el que convendría utilizar esta excepcional conyuntura para planificar mejoras en las infraestructuras, modernizar los servicios y apostar decididamente por un turismo de mayor calidad; una fórmula que permita diferenciar a Balears por su excelencia frente a otros destinos con ofertas de sol y playa.

La aplicación de la ecotasa, y su duplicación a las primeras de cambio, es jugar en corto sin ver más allá. Permite recaudar más para que el Govern engrose sus arcas y pueda emplear el dinero en lo que considere, pero ahuyenta una clientela que puede resultar clave para mejorar el destino, como pueden ser las familias.

Otros competidores ya se están aprovechando de la pérdida de competitividad de Balears como destino de sol y playa. Es el caso de Turquía, como explicaba este jueves mallorcadiario.com. Su recuperación está provocando una fuga de reservas realizadas por viajeros de Reino Unido y Alemania, que históricamente han apostado por nuestras islas, y que en esta temporada han disparado sus reservas en la costa turca hasta un 80 por ciento. Son indicios de que si no se apuesta decididamente por la calidad y se ayuda al sector en vez de lastrarlo con instrumentos como la ecotasa, el modelo que sustenta la economía balear podría verse seriamente dañado.

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