9 de julio de 2020, 12:38:19
EMPRESA

Jaume Vaquer, presidente de la Asociación de Empresas Náuticas de Balears


“La administración gestiona leyes según le conviene y nos sentimos indefensos”

Por Laura Marquès

La Asociación de Empresas Náuticas de Balears (AENIB) está formada por más de un centenar de empresas del sector náutico, empresas representativas de todas las actividades dentro del sector náutico balear. El sector náutico es uno de los sectores en alza en los últimos años y queda demostrado por la repercusión que tienen eventos como la International Boat Show de Palma o la Superyatch Show, de barcos de lujo y grandes esloras. El Govern ha apostado por este sector con la implementación de la formación dual a través de la FP de náutica, tanto en el norte de Mallorca (Alcúdia) como en Palma, aunque no todo el Govern parece apostar por la náutica en las islas, o esa es la percepción que se tiene desde el sector, tanto desde ADN, como de AEGY o de ANEN como de la propia AENIB, tras la aprobación del Decreto de Protección de la Posidonia. Mallorcadiario.com ha hablado con el presidente de la Asociación de Empresas Náuticas de Balears, Jaume Vaquer, para conocer el sentir de los navegantes sobre el decreto y conocer con qué margen de crecimiento cuentan.


¿Se siente, de alguna manera, “demonizado” el sector náutico tras la aprobación del Decreto de Protección de la Posidonia?

El motivo por el que el sector náutico se haya sentido molesto y perseguido por la conselleria de Medi Ambient responde a que el 90 por ciento del contenido del Decreto de Protección de la Posidonia refleja las infracciones cometidas por las embarcaciones y no se tienen en cuenta los efectos que producen en esta planta los vertidos de los emisarios. Desde el sector náutico somos conscientes de un porcentaje de ‘culpabilidad’, que es ínfimo teniendo en cuenta los estudios que se han elaborado y enviado a Medi Ambient por parte del sector. Tenemos la sensación de que se ha aprobado el decreto deprisa y corriendo, sin tener en cuenta al Consultiu y sin una zona a proteger cartografiada, justo antes de irse de vacaciones, con el objetivo de que no haya debate y que las críticas desde la sociedad se diluyan en el tiempo.

¿Marcan la agenda a Medi Ambient los ecologistas?

Es así. Medi Ambient tiene una serie de ‘agentes’ externos que hacen las funciones de embajadores de la conselleria, básicamente, en cuanto a temas marinos se refiere. Se viene demostrando en los últimos meses que los vertidos en playas, ya sean en Ca’n Pere Antoni o en otras playas de Balears, se suceden sin que eso sea motivo de queja para ellos. El problema para ellos somos los navegantes.

¿Por qué creen que no se han tenido en cuenta sus reclamaciones?

El hecho de sacar a exposición pública el decreto sirvió para realizar, gracias a las alegaciones presentadas, un decreto a la carta. En un principio se habló de cómo se gestionarían las depuradoras y de cómo se controlarían los vertidos y las instalaciones dependientes del Govern, cosa que no gustó en Medi Ambient y se eliminó del decreto; no pararemos de remarcarlo, porque los vertidos deben controlarse y debe sancionarse a la administración que corresponda, no sólo al navegante por los fondeos. Cuando uno se siente impune, sigue delinquiendo y nos afecta ver que el ciudadano sigue indefenso ante la Administración y que ésta gestiona las leyes según su conveniencia.

¿Se sienten tranquilos a la hora de salir a navegar?

No, no lo hacemos tranquilos, porque el navegante sabe que en cualquier momento va a tener que fondear y si no hay una delimitación que nos marque qué zona es arena al 100 por cien y así, estemos seguros de que no vamos a rozar la Posidonia, vamos al mar con una inseguridad brutal. ¿Quién nos garantiza, cuando estemos fondeados en arena, que el viento rolará y no rozaremos un banco de Posidonia?. El peligro a la sanción nos produce un sentimiento de intranquilidad. Y voy más allá; nos consta que el año pasado hubo incluso situaciones de mucha tensión por parte de los vigilantes respecto a los fondeos y viceversa, con lo que si no hay zonas delimitadas es difícil comprobar dónde puedes fondear y dónde no. Hay que decir que este año nos llegan quejas de que el Govern es muy laxo a la hora de sancionar los fondeos ilegales, es decir, no hay órdenes de actuar con contundencia sobre los que sí fondean ilegalmente y no sabemos por qué pasa. Quizá se han dado cuenta de que el decreto no puede aplicarse porque no hay una cartografía.

¿Cómo es posible hacer un decreto de protección sin saber qué zonas deben protegerse?

¿A qué antes de convertir una calle en dirección prohibida se anuncia que va a ser así?, pues eso no se ha hecho con los navegantes y eso nos crea mucha inseguridad. Todo navegante está a favor de proteger la Posidonia porque conocemos su importancia para el mediterráneo y queremos que se sancione a quien no cumpla las normas, pero hay que utilizar el sentido común y echamos de menos una delimitación de las zonas en la que sí se puede fondear y en las que no.

¿Qué les parece al sector la instalación de campos de boyas ecológicas para el fondeo?

No estamos en contra de las boyas, personalmente, las considero necesarias en espacios en las que las zonas no están suficientemente delimitadas y hay riesgo de fondear en Posidonia. El navegante lo agradecería e incluso participaría en su mantenimiento, ya que la tranquilidad de estar fondeados en una boya es mayor a la de estar en arena, tanto por el fondo marino como por la distancia entre embarcaciones y la tranquilidad de saber que no estamos molestando a otro barco. El miedo radica en que esto no convierta el mar en una especie de ‘marina encubierta’; deben ser precios lógicos, e incluso considerado servicio público, para que no se especule con ello. La instalación de campos de boyas daría un extra de seguridad a los navegantes extranjeros y a los gestores del medio ambiente, ya que marcaría las zonas para el fondeo. La incertidumbre que provoca el desconocimiento de dónde podemos fondear hace que los navegantes extranjeros dejen de venir y vayan a otras zonas donde no tengan tantas restricciones y quede claro dónde pueden fondear. Hay que tener en cuenta que las marinas están llenas y que los amarres son imposibles de costear, así que las zonas de boyas facilitarían la navegación en cuanto al turismo se refiere.

¿El turista náutico es cuidadoso con el medio ambiente? Hemos visto barcos con bandera extranjera fondear sobre posidonia sin problema alguno y haciendo caso omiso a la norma.

El turista náutico, en general, sí es cuidadoso. Como en todos lados hay gente que no lo es, pero son casos aislados; como norma general son muy respetuosos con el fondo marino y el medio ambiente en general. Piense que las personas que pueden desembolsar grandes cantidades de dinero por pasar una semana a bordo de un barco de gran eslora en las Islas es gente con una posición cultural alta, son gente correcta, educada y respetuosa, aunque siempre hay excepciones. El hecho de navegar es porque te gusta y harás lo imposible para seguir manteniéndolo. Cuando vemos que hay basura en el mar, en muchas ocasiones no es por culpa de los barcos, sino de los torrentes, que están llenos de basura y ésta, acaba en el mar y la vemos en las orillas. En ocasiones nos hemos encontrado plásticos que vienen de las costas de Argel y acaban aquí por las corrientes.

¿Qué importancia tiene el sector náutico para las Islas?

Hemos demostrado que somos gestores de una fuente de bienestar, que no de riqueza, y también que podemos gestionar las necesidades que el cliente de un poder adquisitivo alto nos demanda. Hemos podido construir un tejido empresarial de primer nivel mundial; el mediterráneo tiene un referente, que es Palma. El Puerto de Palma se ha multiplicado por la ampliación de las zonas de servicios de cara a embarcaciones de gran eslora y las empresas se han adecuado al nivel de la demanda. Este nivel de demanda no existía porque estas embarcaciones de gran eslora estaban ‘penalizadas’ por el impuesto de matriculación, que desapareció en 2012. Ahora, se han ido multiplicando las embarcaciones de chárter que escogen Balears como base de operaciones y hemos pasado de 30 a 170 embarcaciones de más de 30 metros de eslora, lo que ha propiciado la adaptación de empresas de servicios complementarios a esta nueva demanda. Se ha invertido en formación y en recursos para hacer competitivo al sector y esa formación dual propicia que se contrate a gente de aquí porque están bien formados en las Islas. La construcción del centro de formación en las antiguas oficinas de la EMT en el polígono de Son Castelló es una apuesta del Govern por el sector que agradecemos. Tanto Govern como empresas se han puesto las pilas para poder ofrecer un servicio ‘5 estrellas’. Palma es el centro de la náutica en el mediterráneo y tanto el sector como las instituciones debían ponerse al día.

¿El sector ha llegado a su techo, o hay posibilidad de crecimiento?

Eso lo marcará la capacidad de las propias Islas para absorber la demanda de embarcaciones. Ahora mismo hemos llegado a colgar el cartel de completo; actualmente todas las instalaciones están completas pero sí que me gustaría destacar que el modelo de instalaciones náuticas está un poco anticuado. Las plazas de amarre se diseñaron en los años 60, cuando la evolución de la economía de las islas marcaba otras necesidades; ahora, el ‘Llaüt’, barco típico y mayoritario en esa época, deja paso a embarcaciones de gran eslora y las marinas deben hacer ampliaciones para adaptarse a esas embarcaciones. Con esto no quiero decir que se deba dejar de lado la náutica tradicional, al contrario, pero hay que ser realistas y señalar que sólo hay un 30 por ciento de estas embarcaciones, con lo que las marinas deben ponerse al día, ya que están obsoletas, con la demanda actual. Una solución para seguir creciendo sería la instalación de marinas secas, ya que eso permitiría liberar amarres que no se usan en temporada invernal por propietarios locales pero sí permitiría el amarre a navegantes ocasionales, que viene a hacer turismo náutico o a locales que salen con mucha frecuencia.

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