24 de junio de 2019, 20:18:22
EDITORIAL


Chapuzas y carencias del servicio público de salud



Este digital daba a conocer este domingo dos ejemplos del estado en que se encuentra la sanidad pública en una isla como Mallorca. Por un lado, la práctica inexistencia de ambulancias durante la noche y, por otro, el estado del vehículo oficial que tiene el PAC de s'Escorxador para las visitas domiciliarias, con agujeros en el suelo cubiertos con la tapa metálica de una boca de riego de un jardín público.

Este último asunto, lejos de ser anecdótico, ilustra un situación real que se aleja de los objetivos de excelencia defendidos por la consellera Patricia Gómez. Las fotos hablaban por sí solas: suciedad, desperfectos y remedios caseros para poder pasar la ITV. Así es el coche de un servicio que da cobertura a siete centros de salud y lo conforman once facultativos, cuatro enfermeros, cuatro conductores y cuatro celadores, quienes cubren de forma continuada los servicios que hay de urgencia en el área urbana comprendida entre las calles Jesús, Aragón y el municipio de Marratxí. En la práctica, un área que suele tramitar más urgencias que Son Espases y cuyo vehículo de traslados está más próximo al desguace que a ser considerado una digna herramienta de trabajo.

Sobre la carencia de ambulancias del 061 por la noche conocíamos también datos concretos. La problemática es generalizada en toda la isla, pero es especialmente grave en un área que concentra el 70 por ciento de la población de Mallorca, sin contar los turistas que llegan en determinadas épocas del año. El sector crítico es el comprendido desde Andratx hasta el Arenal y hacia el norte, hasta Inca. El área incluye Palma, Llucmajor (incluidas Playa de Palma y s'Arenal), Santa Maria, Consell, Binissalem, Sencelles, Alaró, toda la Tramuntana desde Sa Calobra hasta Sant Elm, todo Andratx y Calvià.

En esta zona funcionan cinco ambulancias que de noche, por falta de personal, se quedan reducidas a dos y deben cubrir una amplia cartera de servicios que incluye accidentes, traslados de un hospital a otro, servicios a pacientes crónicos...

Es comprensible que el sistema público de salud balear sufra puntas críticas en momentos concretos, como la reciente epidemia de gripe o episodios similares. Lo que no es fácil de entender es que una conselleria que este año dispone de un presupuesto récord de 1.730 millones de euros permita situaciones como las descritas. La consellera Gómez habla de "excelencia y sostenibilidad" de un sistema fundamentado "en la innovación y la investigación". Carencias y chapuzas como las descritas restan mucha credibilidad a estos objetivos.

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