21 de septiembre de 2019, 1:31:52
SOCIEDAD

Pedro Horrach, abogado, exfiscal


"Lo que me pasó con Castro no me ha pasado con otros jueces"

Por Josep Maria Aguiló

En su dilatada etapa como fiscal, Pedro Horrach (Sa Pobla, 1966) trabajó en muchos casos, pero sin duda será siempre recordado por el caso Nóos. Así ocurrirá también con quien fue el juez instructor de esta causa, José Castro. Una de las consecuencias inesperadas de dicho proceso fue que supuso el fin de la relación cordial que durante años habían mantenido Horrach y Castro. Esa ruptura estuvo motivada por sus discrepancias sobre la acusación de la Infanta, que Horrach creía que no estaba justificada. La sentencia del caso Nóos le acabaría dando la razón. Tras abandonar la Fiscalía en mayo de 2017, Horrach inició entonces una nueva etapa como abogado.


¿Qué balance hace de estos dos últimos años?

Mi balance es positivo. De hecho, no he vuelto a pensar en la Fiscalía —sonríe—. No sólo se trata de un cambio de trabajo, sino también de ciclo, con nuevos proyectos y nuevos objetivos. Es una etapa que he emprendido con mucha ilusión, en la que espero ir poco a poco cogiendo la experiencia necesaria para hacerlo mejor cada día. Por otra parte, también es cierto que ahora cada día es un día nuevo, en el que no sabes qué te encontrarás ni a qué problemas te enfrentarás, o si vendrá un cliente o no vendrá.

¿Echa de menos la Fiscalía Anticorrupción?

Quizás en algún momento puntual sí, pero la verdad es que he estado tan ocupado en estos últimos dos años con mi nueva etapa profesional, que no he tenido tiempo de mirar hacia atrás y hacer una valoración serena de mi trabajo anterior como fiscal. En ese sentido, supongo que más adelante sí notaré a faltar algunos aspectos concretos de la labor que llevé a cabo durante tantos años.

"Ahora cada día es un día nuevo, en el que no sabes qué te encontrarás ni a qué problemas te enfrentarás"


¿Qué fue para usted lo mejor y lo peor del juicio del caso Nóos?

Lo peor fue, desde mi punto de vista, que se convirtió en un pequeño "Gran Hermano". Esto provocó un plus de tensión para todo el mundo y para mí también, un plus innecesario, que se podría haber evitado.

¿Y lo bueno? Si es que tuvo alguna cosa buena...

La verdad es que no tengo un recuerdo demasiado agradable del juicio. Considero más interesante la etapa de la instrucción y la investigación del caso que la del juicio en sí. Al final me quedé con un sabor agridulce, que el tiempo poco a poco va paliando. ¿Lo bueno? Pues que el proceso en algún momento se tenía que cerrar y finalmente se cerró.

"No tengo un recuerdo demasiado agradable del juicio del caso Nóos. Considero más interesante la etapa de la instrucción"

Se le recuerda básicamente por ese juicio...

Me gustaría que se valorase toda mi trayectoria profesional, todos los procedimientos en los que participé, pero veo que es inevitable que se me recuerde por Nóos. Es evidente que antes, durante y después de ese proceso continuaron existiendo distintas causas judiciales, pero a nivel mediático quedaron totalmente diluidas por el juicio del caso Nóos. Lo acepto deportivamente.

¿Saludaría al juez Castro si se lo encontrase hoy en un acto público?

Supongo que nos saludaríamos, sí, de forma cortés, porque los dos somos personas educadas. El caso Nóos, como es sabido, provocó que nos alejásemos mucho. La cordial relación que existía se rompió y ya no hay posibilidad de recuperarla. De todas formas, creo que situaciones así se dan también en otros ámbitos. Cualquier persona a lo largo de su vida profesional suele tener muchos encuentros y desencuentros, con mayor o menor intensidad. En cualquier caso, sí reconozco que lo que me pasó con Castro no me ha pasado con otros jueces.

¿Le molestaba que hubiera personas que le llamaban el "defensor" de la Infanta?

No me molestaba que me llamasen el "defensor" de la Infanta, sino el tono peyorativo con el que lo decían y las consecuencias que la gente extraía de esa expresión. El calificativo en sí incluso me hacía gracia. Ahora bien, quienes lo utilizaban intentaban sugerir que determinadas instituciones estaban conspirando para que yo no pudiera llevar a cabo mi labor de forma profesional, una labor que supuestamente habría estado condicionada por esa presunta conspiración. Todo ello es falso, claro. Pero por desgracia muchas personas son aún poco conscientes de los posibles prejuicios que les pueden afectar, ya sean ideológicos o derivados de los inputs mediáticos recibidos. Luchar contra eso es casi imposible. Yo no pude.

"Reconozco que lo que me pasó con Castro no me ha pasado con otros jueces"

¿Cómo vivía su familia toda esa situación?

Mi mujer ha sido, sin duda, quien más ha sufrido por todas las circunstancias de las que hemos hablado, y también mi hija, claro. Mi esposa es la persona que, de hecho, más me ha apoyado siempre. En mi nueva etapa profesional tengo también ahora un apoyo absoluto por su parte. No sé si tendré tiempo de devolverle todo lo que me ha dado.

¿Sigue ahora a nivel informativo el juicio del llamado "procés"?

Lo miro y lo sigo como un ciudadano más. Desde la barrera se ven con más tranquilidad las cosas. Evidentemente, no es lo mismo vivir un proceso judicial desde dentro, en donde a veces todo se magnifica demasiado, que verlo desde fuera, ya que así lo puedes seguir con mayor tranquilidad y serenidad. En este caso concreto del juicio a los promotores del "procés", no lo veo desde el punto de vista jurídico, sino desde el punto de vista de un ciudadano, con curiosidad.

"En el juicio del Procés, los acusados están ya condenados antes de empezar"

¿Qué le parece el tratamiento que están dando los medios a ese juicio?

Si tengo curiosidad por seguir el juicio del "procés" es en buena medida por eso, para leer la prensa diaria y ver cómo enfocan los medios este juicio. Hay medios que habitualmente califican a los acusados como "golpistas" y "sediciosos". En Cataluña, en cambio, hay medios que dicen todo lo contrario. Aun así, la mayoría de medios de comunicación ya han condenado a los acusados de antemano, incluso desde antes del inicio del juicio. Los acusados están ya condenados antes de empezar. La presunción de inocencia en determinados juicios evidentemente no existe, porque se parte de una presunción de culpabilidad.


¿Tenemos en España una Justicia equiparable a la de otros países europeos?

Yo creo que sí. La Justicia en España es hoy perfectamente equiparable a la de cualquier país europeo, a pesar de que algunos estados nos llevaban años de ventaja. Desde la Constitución de 1978, la Justicia ha cambiado mucho en España y para bien. Dicho esto, en todos los países, incluido el nuestro, el sistema judicial tiene déficits. Se trata de intentar solventarlos, mejorar y seguir progresando. La evolución, en cualquier ámbito, no es fruto de un día, sino de generaciones. Esperemos seguir evolucionando y que no haya un retroceso en ese sentido, que también lo podría haber.

"La Justicia en España es hoy perfectamente equiparable a la de cualquier país europeo"


Cuando se quita la toga, ¿qué le gusta hacer?

Me gusta escuchar música, también viajar, pasear con mi mujer, ver cómo evoluciona mi hija... Ahora tiene 25 años y ha estudiado Derecho, así como también Administración y Dirección de Empresas.

¿Seguirá sus pasos profesionales?
Espero que no, ja, ja, ja. Hablando ahora en serio, ella decidirá su futuro, evidentemente.

¿Continúa usted siendo fan de Los Secretos?

Sí, la verdad es que sí —sonríe de nuevo—. Mis gustos musicales no han cambiado, afortunadamente. Aún escucho a Los Secretos y también a Fito y los Fitipaldis. No me cansan. Hay grupos que para mí son de una temporada, que vienen y van, pero los dos que le he citado no.
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