14 de octubre de 2019, 18:39:52
DEPORTES

Vicente Moreno, entrenador del Real Mallorca


"El equipo llega bien a un partido clave, aunque ganar o perder no será definitivo"

Por Josep Maria Aguiló

El actual entrenador del Real Mallorca, Vicente Moreno (Masanasa, 1974), consiguió el pasado año el regreso del club al fútbol profesional tras una excelente campaña en Segunda B. En la presente temporada, Moreno está logrando que el Mallorca se consolide como uno de los mejores equipos de Segunda División, con la ilusión de poder luchar incluso por el ascenso a Primera. Como futbolista, su trayectoria estuvo ligada al Valencia B, Ontinyent, Guadix y Xerez, equipo este último en el que jugó 11 temporadas y del que también fue entrenador. Con posterioridad, vivió una exitosa etapa como técnico en el Nàstic de Tarragona. Este sábado el equipo bermellón disputa un partido clave contra el Real Oviedo. Pase lo que pase ahora en esta temporada, no cabe duda de que Moreno formará ya para siempre parte de lo mejor de la historia del Real Mallorca.




Después de un partido, ¿suele leer las crónicas o las posibles críticas periodísticas de los diarios?


Normalmente no estoy demasiado pendiente de lo que se dice. Creo que llevo bien las críticas, pero, como cualquier persona, prefiero que hablen bien de uno que mal —sonríe—. Al final, en esto del fútbol el que hablen bien o mal de uno depende de tan poco, pues la línea de separación es a veces muy fina haciendo prácticamente lo mismo, que intento no estar demasiado pendiente. Puede ser que mire algún periódico cuando ha ido bien el resultado. Cuando no ha ido bien, le puedo asegurar que no lo miro nunca.

¿Coincide con Luis Aragonés en que los campeonatos se deciden en los diez últimos encuentros?

Si no recuerdo mal, creo que él decía concretamente que hay que entrar bien posicionado en las últimas diez jornadas y que es en las últimas cinco cuando te juegas tus opciones reales, ya que estamos hablando de un total de 15 puntos en juego. Efectivamente, es importantísimo estar bien colocado en las últimas diez jornadas. En ese sentido, en los últimos cinco partidos te juegas las cosas más determinantes.


¿El objetivo del club sigue siendo mantener la categoría?


La realidad es que a día de hoy estamos ya cerca de la permanencia, pero aún no la tenemos asegurada. Creo que lo importante ahora es darle al club y a la afición esa tranquilidad de que el equipo se va a asegurar un año más estar en la liga de fútbol profesional. A partir de ahí, pienso que en la vida hay que ser ambiciosos y siempre querer estar entre los mejores. Nosotros también tenemos esa ilusión. Por tanto, una vez conseguida la permanencia, intentaremos llegar lo más lejos que podamos, yendo partido a partido. Esto último lo digo no para utilizar un tópico del fútbol, sino porque cada temporada vemos que todos los equipos estamos expuestos a enlazar una racha de resultados negativos o positivos. Cuando crees que vas a estar peleando por una cosa, después peleas por otra. Hay que ser siempre muy respetuoso en lo que dice y hace uno.


¿Cómo llega el equipo al partido "clave" de mañana contra el Real Oviedo?

Creo que el equipo llega bien. Hemos sido muy regulares durante toda la temporada y no veo ahora diferencias con respecto a cualquier otro momento de la competición. Por lo demás, todos los partidos que quedan van a ser claves e importantes. Por ganar al Oviedo no tendríamos nada hecho, desde luego, pero si no lo conseguimos, tampoco habremos perdido del todo las posibilidades de ir logrando objetivos. Aun así, evidentemente creo que sería importante ganar al Oviedo.


Sólo le falta al Mallorca, quizás, puntuar algo más fuera de casa...



El equipo está haciendo bien las cosas en casa y creo que fuera está haciéndolas también generalmente bien, quitando la segunda parte ante el Almería y momentos determinados del partido ante el Osasuna, que por cierto es el actual líder. Hemos competido en todos los desplazamientos, pero pienso que nos pasa un poco lo que a la mayoría de equipos de la categoría, que normalmente cuesta más sumar puntos fuera que en casa. En algunos partidos que hemos hecho nos ha faltado un poco para acabar de sacarlos adelante, hemos estado en esa línea estrecha de no haber ganado por muy poco. Por tanto, seguiremos trabajando y estamos convencidos de que si seguimos en la línea que tenemos, ganaremos también partidos fuera.


Suele decirse que históricamente la afición bermellona es un poco fría...


Sólo puedo decirle que en el tiempo que llevo aquí he notado una afición con ganas de estar con su equipo. Cuando la grada ve que los jugadores se esfuerzan y lo ponen todo, el aficionado del Mallorca se entrega a su equipo. En ese sentido, estoy encantado. Intentaremos seguir en esa línea y que, más allá de que ganemos o no, los aficionados estén por lo menos orgullosos de nosotros. A día de hoy, me atrevería a decir que la gente está encantada con su equipo. Dicho esto, soy plenamente consciente de que el Mallorca es un club que hasta no hace aún mucho tiempo llegó a jugar en grandes competiciones como la Champions y ganó títulos como la Copa del Rey. Por tanto, entiendo también que al aficionado que ha vivido todo eso le cueste aceptar de buen grado que su club milite hoy en Segunda División, con las mismas dificultades que tienen todos.


En general, ¿se sufre mucho como entrenador?


Diría que dentro del disfrute que puede conllevar ser entrenador hay siempre una parte de sufrimiento. O que dentro del sufrimiento hay siempre una parte de disfrute. Es un trabajo que me encanta, que disfruto, que me apasiona, aunque no dejo de sufrir igualmente, ja, ja, ja. Por otra parte, no sé si existe otro trabajo en el que tus decisiones o tus equivocaciones te puedan llegar a situar tan claramente en riesgo de perder el empleo. Precisamente, he leído hoy una información sobre los equipos que esta misma temporada han cambiado ya incluso hasta tres veces de entrenador. Así pues, uno tiene también esa parte de preocupación, de responsabilidad, de intentar acertar siempre. A veces, quizás se nos entiende poco a los entrenadores, en el sentido que le he comentado de que tenemos el riesgo de mantener o perder el trabajo por nuestras decisiones.


¿Ser entrenador es su auténtica vocación?


Sí, lo he tenido claro desde hace mucho tiempo. Quería ser entrenador y es lo que he perseguido y por lo que he luchado. Es cierto que uno no puede saber cuál será su futuro, pero si la salud me acompaña, si tengo el acierto y esa pizca de suerte que hace falta, y si los clubs quieren, seguiré trabajando como entrenador. A día de hoy, no me veo haciendo otra cosa. Me gustaría además llegar a entrenar también en Primera División, porque tengo la pasión de estar con los mejores y los mejores están en esa categoría. Por todo ello, intento cada día, desde que me levanto hasta que me acuesto, dejarme el alma para tener la conciencia tranquila de que todo lo que podía hacer y estaba en mi mano lo he hecho.


¿Todos los jugadores o técnicos se implican por igual en un equipo?


Debería de ser así, aunque no hay que olvidar que estamos hablando de personas y que cada persona tiene su propia manera de ser. Hay gente que está diez años en un lugar y no tiene ninguna implicación, mientras que hay quienes están sólo seis meses y tienen una implicación tremenda. A ello habría que añadir que hoy en día es cada vez más difícil que un jugador permanezca muchas temporadas en un mismo equipo. Y no digamos ya un entrenador. Aun así, se debería de tener la misma implicación desde el primer día en que uno está en un club hasta el último, sea por un periodo de tiempo corto o largo. Yo así lo hago, tanto cuando fui jugador como ahora siendo entrenador. Cada vez que voy a un lugar me implico al máximo, con total responsabilidad.


¿Los jugadores que rinden muy bien entienden dejar de ser titulares? Pienso ahora en Fran Gámez...


En el caso concreto por el que me pregunta, estamos hablando efectivamente de un jugador que es de "diez" en todos lo sentidos, a nivel personal, que seguramente es el más importante, y también a nivel profesional. Su rendimiento ha sido y es espectacular. El problema en este caso es que ocurre exactamente lo mismo con la otra persona que juega en su posición, Joan Sastre. Estamos hablando de dos jugadores que para mí son los dos mejores laterales derechos de la categoría. Y desgraciadamente sólo puede jugar uno. Ambos se lo merecen todo, pero como entrenador estoy decidiendo ahora que sea Sastre quien esté jugando. Elegir siempre es difícil, sobre todo cuando es cierto que Gámez lo hace siempre bien cuando salta al césped y que también merecería jugar. Es complicado, sí, muy complicado.


¿Le gusta el VAR?


Está claro que en el fútbol en particular y en la vida en general con el tiempo vamos cambiando y evolucionando. En el caso concreto del VAR, creo que el problema se encuentra hoy sobre todo en entender bien cómo funciona y en conocer qué margen tiene para entrar o no entrar. Para mejorar este sistema, seguramente se tendrá que cambiar el actual protocolo, aunque no hay que olvidar que el VAR lo controlan también personas, por lo que posibles errores y pareceres distintos siempre los habrá. De todas formas, pienso que todo lo que pueda contribuir a que haya menos equivocaciones en cada partido está bien.


¿Los equipos suelen acabar la liga en el lugar que merecen o influye también la suerte?


A lo largo de una temporada hay un factor de suerte que no se puede controlar, vinculado a las posibles equivocaciones arbitrales. En ese contexto, no siempre se cumple el tópico de que lo que te quitan por un lado te lo dan por el otro, en absoluto. Una vez acabada la temporada, te puedes encontrar un año con que ese factor de suerte o esas equivocaciones te han beneficiado, mientras que otras veces se han podido igualar y otras veces te han perjudicado.


¿Qué es lo que tiene el fútbol para enganchar tanto a millones de personas?


El fútbol es pasión, y cuando hablamos de pasión y de sentimientos hay siempre algo incontrolable. Todos hemos visto a personas que en el día a día son tranquilas y prudentes, que se transforman cuando ven un partido y que incluso son capaces de perder los papeles por completo. El fútbol es, en cierta forma, como el amor. Ambos son incontrolables. El fútbol te da esa pasión cada día, cada semana. Bueno, y el amor también, que no quiero que mi mujer se enfade si lee esta entrevista, ja, ja, ja. Lo dejaremos entonces así, que el fútbol y el amor te dan pasión cada día y cada semana —sonríe de nuevo—.


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