20 de septiembre de 2019, 10:30:28
SALUD


La estimulación temprana ayuda a desarrollar las habilidades de aprendizaje


Una correcta estimulación temprana genera beneficios en las capacidades del niño/a. En función de cada edad se trabaja de forma adaptada a las necesidades.


Aprovechar al máximos las capacidades mentales y físicas de tu bebé requiere de un pequeño esfuerzo y trabajo durante su primera etapa de vida. Para obtener el máximo beneficio a las capacidades de tu hijo o hija hay que realizar una serie de actividades que tengan un objetivo concreto, que no sea otro que facilitar el desarrollo óptimo.


Para llevar a cabo este desarrollo óptimo de las capacidades hay que trabajar con ellos la estimulación temprana. Como nos comenta Magdalena, de Babysalus, este trabajo se realiza desde que nace, para fomentar el desarrollo psicomotor del bebé, así como su desarrollo cognitivo. Estas actividades, además de facilitar sus aprendizajes futuros, son divertidos para ellos, por lo que es una combinación perfecta para el niño/a.


La atención temprana se realiza desde que nace hasta aproximadamente los 8 años, ya que durante este período es en el que se va desarrollando la estructura de pensamiento y personalidad del niño/a. La finalidad de la estimulación temprana es que a través de actividades que les estimule, el bebé o niño/a acabe desarrollando autonomía e independencia, además de sus habilidades psicomotrices, cognitivas, sensoriales y de lenguaje. Por ello es tan importante esta técnica en el crecimiento de los niños.


Sin embargo, hay que tener en cuenta una serie de aspectos para realizar los ejercicios de la mejor manera posible. En primer lugar, hay que ver si el niño/a está dispuesto a realizarlos en el momento acordado, puesto que para él esto debe ser un divertimento, no una obligación. Asimismo, los ejercicios deben estar bien adaptados a cada rango de edad para evitar que hagan algún ejercicio que sea contraproducente. Además, el refuerzo de los padres o profesionales a través de felicitaciones y elogios es imprescindible para que el niño/a siga motivado y con ganas de seguir realizando los ejercicios.


Cada edad tiene una forma de trabajar con el niño/a, es decir, que en función del rango de edad al que se dirige, se trabaja de una forma u otra. Por ello hay que entender la atención temprana como una herramienta dinámica que evoluciona con el tiempo y que conforme empiece a actuar sobre el niño/a le va a aportar un camino que se abre hacia su futuro.


Se pueden establecer segmentos de edad muy específicos cuando se trata de un bebé, debido a lo rápido que se desarrollan en esta etapa. Por ejemplo, se puede segmentar tal que de 0 a 3 meses, de 4 a 6 meses, de 6 a 9 meses y de 9 a 12 meses. La estimulación temprana en bebés se realiza mediante ejercicios que les facilita la succión, a mantener erguida la cabeza, a ejercitar la coordinación de brazos y piernas o a trabajar con sus habilidades perceptivas.


Una vez que ha cumplido un año de edad, el niño/a va a empezar a experimentar un despertar sensorial y a comenzar a desplazarse, además de adquirir las primeras formas de lenguaje. Por ello, la forma de trabajar la atención temprana va a ser distinta, se va a tratar de ejercitar juegos más estructurados, utilizar libros álbumes narrativos o avanzar en la socialización con iguales.


Cuando cumple su segundo año de edad, el niño/a se afianza en el uso de la lengua y del caminar autónomo, lo que conlleva una curiosidad ilimitada que le va a hacer explorar todo lo que le rodea. Durante este periodo, la estimulación temprana se va a centrar en trabajar el proceso y memorización de palabras, juegos en los que salte y corra lo máximo posible, que empiece a dibujar para que vaya explorando su creatividad o utilice juguetes pero de manera más avanzada.


Durante su tercer año de edad, el niño/a es menos disperso y se concentra más en lo que hace, por lo que es más sencillo para ellos conocer mejor las cosas y participar en actividades cada vez más complejas. Además, en esta edad la comunicación es más fluida y rica, y empieza a forjar las primeras amistades. En este momento, las actividades que se van a realizar con ellos se centran en juegos y ejercicios que les ayuden a correr, explorar, investigar y anticiparse. También se va a tratar de desarrollar un tipo de dibujo más figurativo y narrativo e intentando desarrollar la lectura y hacer crecer su vocabulario.


A partir de su cuarto año de edad, todo el trabajo que se realice con el niño/a tendrá la finalidad de estimular su coordinación y su equilibrio. Para ello se realizarán ejercicios que le obliguen a moverse mientras se divierte, como por ejemplo el baile.

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