20 de julio de 2019, 5:48:50
ECONOMÍA


¿Crees que todas las hipotecas son iguales?



Las hipotecas, son un excelente recurso financiero para quienes buscan adquirir una vivienda. Sin embargo, este tipo de contrato, conlleva el derecho del prestamista sobre la propiedad, en caso de que el prestatario no cumpla con sus obligaciones de pago. En este sentido, solicitar una hipoteca es una decisión bastante importante. Posiblemente, este tipo de financiación, sea la de mayor valor y trascendencia en la vida de cualquier persona.

Por tal razón, es preciso tener en cuenta que no todas las hipotecas son iguales. Los créditos hipotecarios se dividen principalmente en fijos y variables. Por lo que es imprescindible conocer la información pertinente en relación a los diferentes tipos de hipotecas, a fin de elegir la opción más conveniente según cada caso.

Hipoteca a tipo de interés variable

Este tipo de hipoteca, se caracteriza por una tasa de interés que varía a lo largo del plazo de amortización. Para ello, existen diferentes períodos de revisión de los tipos de interés, normalmente de manera semestral o anual. Durante estos periodos, se realiza una evaluación de la cuota de la hipoteca, a fin de determinar si se modificará el importe o el tipo de interés.

Así, en cada uno de esos plazos, se actualiza el tipo de interés del crédito hipotecario. Para realizar dicho cálculo y ajustar la tasa a aplicar, suele emplearse un índice de referencia más un diferencial. En España se utiliza habitualmente como índice, el Euribor hipotecario.

Dado que las hipotecas pueden cambiar sus condiciones en función de cada entidad financiera, se deben estudiar las ofertas disponibles para conseguir la más ventajosa. Por ello, se aconseja recurrir a un comparador de hipotecas, a fin de encontrar la mejor financiación.

Pese a este tipo de riesgos, las hipotecas variables son una gran alternativa para muchas personas. Ofrece ventajas tales como una cuota inicial más accesible, así como una tasa de interés baja en los primeros pagos.

En consecuencia, las primeras cuotas suelen ser considerablemente más reducidas que otros tipos de hipotecas. Asimismo, los créditos hipotecarios variables implican gastos reducidos en cuanto a comisiones se refiere.

Por otra parte, las hipotecas de intereses variables, permiten extender el periodo de reembolso. De esta forma, el plazo de amortización de este tipo de hipoteca puede alcanzar los 35 años. No obstante, esto puede convertirse en una desventaja, ya que al ser mayor el plazo, también lo será el coste total de la hipoteca.

Hipoteca a tipo de interés fijo

Este tipo de crédito hipotecario, solía ser el más utilizado en décadas anteriores. Sin embargo, en la actualidad su demanda ha decaído frente a las hipotecas variables. Esto no significa que no ofrezcan ciertas características que se deban estudiar, pues en múltiples casos, esta puede ser la opción hipotecaria más favorable.

Consiste en un préstamo para la compra de un inmueble con una tasa de interés constante. Es decir, se paga el mismo importe en todas sus cuotas. De esta forma, la principal característica de las hipotecas de interés fijo es su estabilidad.

Así, no existen sorpresas, ni sobresaltos por las variaciones de la economía. Pues de antemano se establece el importe o cuota mensual a pagar, sin variaciones que puedan alterar el presupuesto mensual.

Por otra parte, las hipotecas a interés fijo, generalmente implican una deuda de menor importe total que las de interés variable. Esto se debe a que el plazo de liquidación es algo más corto, de máximo 30 años. En consecuencia se debe hacer frente a menos intereses.

No obstante, al disponer de menos tiempo para devolver el préstamo, se pagan cuotas mensuales más altas. Por tanto, se puede percibir un mayor impacto en las finanzas durante los primeros meses de pago. Además, implica un mayor gasto en comisiones de apertura o de amortización anticipada.

Elegir una hipoteca fija o variable

Como se ha expuesto en líneas anteriores, ambas modalidades de crédito hipotecario ofrecen ventajas e inconvenientes. Elegir entre una y otra puede resultar muy complejo. En este sentido, lo que se debe hacer es evaluar la situación financiera de cada persona.

Así, si la adquisición del inmueble, representa invertir todos los ahorros, dejando una situación económica poco holgada, lo más recomendable será solicitar un crédito hipotecario variable. Pues, este implica desembolsos de menor importe durante las primeras cuotas.

No obstante, se debe tener en cuenta que las hipotecas variables exigen hacer frente a la incertidumbre que pueda mostrar el mercado. Pues, los ajustes periódicos de las cuotas de la hipoteca son tan inconstantes como lo puede ser la economía.

Por otra parte, si se dispone de una situación financiera más cómoda, lo más conveniente será optar por una hipoteca fija. De esta forma, se estará ahorrando dinero a largo plazo. Además, se obtiene la tranquilidad de una cuota fija durante toda la amortización de la hipoteca.

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