21 de julio de 2019, 11:36:47
EDITORIAL


Més sigue sin digerir sus malos resultados electorales



La última crisis en Més per Mallorca ha dejado en un segundo plano la que debía ser la noticia política del día: la designación de Francina Armengol para ser investida presidenta del Govern en su segundo mandato al frente de la comunidad. El terremoto provocado por la dirección ecosoberanista al frenar en seco las aspiraciones de Fina Santiago, Miquel Ensenyat y Vicenç Vidal en el futuro organigrama del Pacte ha catapultado sus nombres a las portadas por delante del resto de noticias.

Los tres han sido apeados de futuros cargos por decisión de los coordinadores de la formación, Bel Busquets y Guillem Balboa, quienes así se lo hicieron saber por teléfono a los interesados el pasado martes. El argumento esgrimido: quienes hayan negociado el nuevo pacto progresista no pueden ocupar cargos para que no parezca que lo han hecho por el interés personal de conseguir un puesto concreto. La decisión liquida las aspiraciones de Santiago y Vidal para repetir como consellers de Servicios Sociales y de Medio Ambiente, respectivamente, y de Ensenyat para ser nombrado como senador autonómico.

El argumento ofrecido por la dirección de Més puede tener una cierta lógica, pero no haberlo comunicado previamente muestra unas formas por parte de la dirección que dejan bastante que desear, dando la impresión de que se cambian las reglas del juego a mitad de partido.

El desconcierto se ha instalado en el seno de la propia formación, en no pocas entidades sociales -que veían en Santiago una buena consellera- y en los socios del Pacte, PSOE y Podem, quienes, de no reconducirse la situación, tendrán que aceptar en sus planes el nombramiento de aquellos que designe la dirección de Més, tengan experiencia o no; un elemento que puede conllevar una notable inestabilidad para el nuevo Govern desde los primeros momentos.

Quizá las nuevas caras signifiquen un revulsivo electoral para Més dentro de cuatro años, pero, de momento, el episodio ahonda en la crisis de una formación que parece no haber digerido los malos resultados de las últimas elecciones ni el trasvase de apoyos a otros partidos. Señalar a Santiago y a Ensenyat como responsables de estos malos resultados equivale a no reconocer el papel que los propios Busquets y Balboa han tenido en el balance electoral y en las controvertidas negociaciones posteriores, en las que Més pareció no querer asumir la justa medida de lo que ahora representa en el panorama político balear.

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