21 de julio de 2019, 11:35:50
EDITORIAL


Eficacia policial frente a desfases juveniles



La Policía Local de Llucmajor ha puesto en marcha un dispositivo especial durante el último tramo de junio para dar respuesta a la oleada de quejas vecinales por molestias de los miles de estudiantes llegados a s'Arenal desde la península para celebrar el fin de curso.

La medida, de carácter excepcional y vigente durante cinco días, consistía en identificar a todos aquellos grupos de tres o más personas que estuviesen perturbando claramente la tranquilidad y descanso de los residentes, portando botellas de alcohol o aparatos de música. Sin embargo, la orden -emitida por el jefe del cuerpo, Sergi Torrandell- no fue bien acogida entre algunos policías y sindicatos que llegaron incluso a poner en duda su legalidad. Tanto es así, que horas más tarde se emitió una segunda instrucción de servicio dejando claro que en todo momento se aplicaría el sentido común y en ningún caso se obligaría a nadie a ser identificado si se negaba a ello.

No parece descabellado pensar que si un grupo jóvenes -de vacaciones en la isla- se dirige de madrugada a la playa con alcohol y altavoces es para usarlos, no para pasearlos, lo cual ya anticipa un más que problema de molestias a los vecinos.

Que s'Arenal vive sumido en un caos de convivencia cada verano -desde hace ya demasiados años- es de todos conocido. Hablamos de uno de los puntos 'calientes' más problemáticos de la isla en temporada alta pues los excesos de alcohol, droga y ruidos están a la orden del día, para desgracia de los residentes y también de los turistas que se vienen en busca de sol, playa y diversión, pero siempre dentro de un orden.

De hecho, son muchos los hoteles del municipio que han entendido el mensaje a navegantes enviado desde la sociedad civil, patronales, sindicatos e instituciones: el futuro pasa irremediablemente por un turismo de calidad y cívico. Por ello, han hecho reformas, han subido la categoría y persiguen un cambio progresivo de perfil. Entienden, en definitiva, que la imagen de destino de 'sodoma y gomorra' es perjudicial para todos.

Y en este sentido va dirigida la instrucción de la Jefatura de Policía Local. No parece razonable recibir diariamente quejas y vídeos de jóvenes gritando y cantando en mitad de la calle a las cuatro de la madrugada y haciendo botellón en cualquier parte, y no ofrecer ningún tipo de reacción policial.

Todos los agentes municipales han de entender que son servidores públicos y se deben a los ciudadanos, en este caso, haciendo cumplir la Ordenanza de Convivencia Ciudadana a rajatabla y evitando cualquier escenario que pueda acabar en desorden público. Es lo que los residentes de s'Arenal llevan años implorando.

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