20 de octubre de 2019, 12:17:35
OPINIÓN


¿Y cuándo vacaciones para padres?

Por Beatriz Vilas


Queridos lectores, un verano más los días van pasando rápidamente y para las familias que tienen niños en casa, más que una época estival a disfrutar les parece un suplicio que no acaba nunca.

Da la sensación que es una época de descanso y desconexión, pero muchos de nuestros clientes en el despacho de Coaching, nos transmiten que están más agotados en esta época que el resto del año, ya que, además de lidiar con su día a día laboral, lo tienen que hacer con los terremotos que tienen en casa, los cuales se encuentran más alterados de lo normal, debido a la falta de rutinas diarias.

Gracias a Dios, existen los campamentos de verano que dan un respiro a los progenitores y además es cierto que llega un punto que uno se inmuniza de llantos y gritos y pareciera que se puede volver sordo y ciego, aprendiendo a hacer la vista gorda a cosas que, durante el año, nos molestan más y no las pasaríamos tan fácilmente.

Por las quejas de muchas madres y padres da la sensación que hoy en día es más complicado que antes educar a los pequeños de la casa, aunque si recordamos las quejas de nuestros padres, también ellos lo hacían de nosotros.

No obstante es cierto que, posiblemente debido a la falta de disciplina, los niños cada vez están más rebeldes y los padres más agotados de sus funciones.

Así que tras escuchar las quejas de muchos de mis clientes, propondría unas “vacaciones obligatorias para padres”, pero sin sus retoños, porque de lo contrario, no son vacaciones.

Yo desde hace tiempo, cada vez que puedo, me doy una escapada a un hotel “Only Adults”, lo cual sienta muy bien al cuerpo y por supuesto mucho mejor al alma y para aquellos que no lo hayan probado lo recomiendo fervientemente.

Estos hotelitos son como pequeños remansos de paz y tranquilidad que nos recrean los sentidos y nos devuelven el sosiego perdida en las batallas diarias de la vida.

Yo lo asemejo a una salida con amigas de la juventud en la que nos dedicamos a poner a parir al cónyuge y a recordar los tiempos pasados, que siempre parecen mejores. Una sensación de bienestar y de sentirse como en casa que con los avatares de la vida olvidamos.

Así que tendría que ser obligatorio que todos los padres tuvieran unos días de descanso tras las vacaciones de sus hijos para reponer fuerza y así poder seguir afrontando el día a día.

De cosas como estas deberían de preocuparse nuestros dirigentes en un mundo ideal en el que todos nos pudiésemos sentir felices.

Mientras que a alguien se le ocurre una solución global, yo aconsejaría a todas las parejas con hijos a su cargo que, por lo menos se escapen 2/3 días para reponer fuerza, no importa a donde, según las posibilidades que tengan y que dejen a sus hijos con los abuelos, hermanos o con alguien de confianza para que puedan recobrar la fortaleza para proseguir con lo que nos queda por delante hasta las próximas vacaciones navideñas.

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