23 de agosto de 2019, 16:28:40
EL DIMONIÓ




Un partido de «visto y no visto»

Por Josep Maria Aguiló

El partido jugado este sábado en Son Moix entre el Real Mallorca y el Levante podría ser calificado como un encuentro de «visto y no visto» por diversas razones. En primer lugar, porque si bien no fue retransmitido finalmente por IB3, en principio podía verse al menos a través de algunas redes sociales. Para los mallorquinistas expertos en navegar por Internet, eso fue un alivio, pero para quienes no somos tan duchos en los mundos cibernéticos, seguir la 44 edición del Trofeo Ciutat de Palma se convirtió en una especie de remedo actualizado de la comedia de ciencia ficción «Te veo y no te veo».


Cuando uno se topa con adversidades técnicas de ese tipo u otras parecidas, es cuando se da cuenta de que jugando en casa lo mejor es siempre ir a Son Moix. Pero aun así, según pudimos comprobar ayer, eso tampoco te garantiza que puedas ver todos los posibles goles que pueda haber en un partido. Pueden dar fe de esa circunstancia los amigos de apurar hasta el último segundo la cañita en la playa o las compras del sábado por la tarde antes de ir al estadio, es decir, los aficionados que tradicionalmente suelen llegar cinco minutitos tarde. En esta ocasión, no pudieron ver el primer gol de la noche, de auténtico pícaro, de Ante Budimir. Sólo habían pasado cuatro minutos.

En una primera parte muy entretenida y muy buena por parte del Mallorca, no hubo más goles bermellones por culpa del palo, que repelió de manera consecutiva sendos remates de Dani Rodríguez y de Lago Junior. A partir de ahí corríamos el riesgo de que acabase haciéndose realidad uno de los tópicos más socorridos del fútbol, el que dice que quien perdona ante el área rival suele acabar lamentándolo luego. En este caso, ese tópico se transformó en verdad. Así, en el inicio de la segunda parte, en un «visto y no visto» el Levante consiguió darle la vuelta al resultado, primero con un gol de Sergio León y luego con otro de Borja Mayoral, muy bien ejecutados. Entre ambos tantos sólo pasaron siete minutos. El fútbol es así, si me permiten otro tópico.

Para tranquilidad de los aficionados que esta semana habíamos visto el vídeo en el que Vicente Moreno criticaba la falta de aptitud de algunos de sus jugadores, saltaron este sábado al césped no únicamente ocho futbolistas, como tal vez temíamos, sino los once reglamentarios. Además, a lo largo del partido el míster dio entrada a otros nueve jugadores. Visto lo visto a lo largo de todo el encuentro, y a pesar del resultado final, hay motivos para confiar plenamente en nuestro Mallorqueta, que, no lo olvidemos, hace apenas dos temporadas estaba en Segunda B y que la próxima semana se enfrentará al Eibar en su vuelta a la Primera División. Ver para creer.
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