19 de agosto de 2019, 23:33:30
EDITORIAL


La guerra de la posidonia



La retirada de la posidonia acumulada en las playas de Sa Ràpita y Ses Covetes ha provocado una guerra de declaraciones entre el GOB, por una parte, y la Conselleria de Medi Ambient, el Ayuntamiento de Campos y los adjudicatarios de servicios de playa, por otra.

La extracción de una gran parte de la posidonia acumulada en la orilla de estas playas se llevó a cabo este lunes a primeras horas de la mañana. La Conselleria avaló la operación centrada en retirar una cantidad de restos de planta que en algunos casos obligaba a los bañistas a sumergirse hasta la cadera antes de alcanzar el agua. Para asegurar la corrección de las operaciones desplazó a agentes de Medi Ambient. Previamente, la dirección general de Emergències había publicado un informe que alertaba de que la acumulación de restos vegetales de posidonia en las playas de Campos ponía en riesgo la integridad física de los bañistas y la labor de rescate de los socorristas.

La decisión de Medi Ambient no ha gustado al GOB, que ha cuestionado la validez del citado informe y ha arremetido duramente contra todos los que solicitaban la retirada de la posidonia en la orilla; entre estos últimos, el propio Ayuntamiento de Campos y los adjudicatarios de los chiringuitos y servicios de hamacas que han visto caer el negocio hasta límites insostenibles. La imagen de playas medio vacías en plena temporada turística, inundadas de plantas muertas -con el consiguiente olor- ha sido, ciertamente, un mal reclamo para un área de costa que se encuentra tradicionalmente entre las más apreciadas tanto por visitantes como por residentes.

Lejos de aplacarse, el debate entre las partes se ha recrudecido. Tras la retirada de la posidonia, el GOB, lejos de aceptar las explicaciones de la Conselleria, ha calificado el informe de Emergències como un texto "hecho a medida para atender determinadas reclamaciones". El debate parece que continuará durante algunos días sin que ambas partes vayan a lograr ponerse de acuerdo. La posidonia -cuyos efectos medioambientales en la transparencia y calidad de las aguas baleares es reconocida- debe protegerse, tal y como ya establece la legislación; una preservación que no debe ser incompatible con retirar los restos de la planta una vez muerta y acumulada en las orillas de las playas. Para aplicar un criterio técnico a estas operaciones están los agentes de la conselleria, una condición que de momento no ostentan los miembros del GOB.

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