22 de septiembre de 2019, 17:01:17
EL DIMONIÓ


Keep calm & open mind

Por Josep Maria Aguiló

En una jornada trágica como la del domingo, en donde todas las noticias deportivas pasaron a un segundo plano, adquirió todo su sentido la frase atribuida a Jorge Valdano de que «el fútbol es la cosa más importante de las cosas menos importantes». El respetuoso minuto de silencio guardado en Son Moix antes del inicio del encuentro entre el Mallorca y la Real Sociedad así parecía confirmarlo.


Con la pelota ya en juego, el partido empezó siendo casi un calco de lo que habíamos visto ocho días atrás contra el Eibar, con un Mallorca lleno de ímpetu y empuje que intentaba acercarse lo más rápidamente posible a la meta contraria, en este caso defendida por un gran exmallorquinista, Miguel Ángel Moyá. En los primeros compases, el encuentro de este domingo parecía una especie de «el día de la marmota» en versión futbolística.

Sin embargo, el guión poco a poco fue cambiando y la Real se fue asentando sobre el césped mediada ya la primera parte. De hecho, el conjunto donostiarra llegó a asentarse incluso demasiado, pues en el último suspiro antes del descanso estuvo a punto de adelantarse en el marcador con un remate envenenado de Mikel Oyarzábal, que no acabó en gol gracias a una excelente intervención de Manolo Reina y a la ayuda posterior del poste izquierdo, muy bien situados ambos.

Los augurios al empezar la segunda parte no parecían ser los mejores para el Mallorca, pero no tanto por su juego, muy correcto hasta entonces, sino sobre todo porque en los días previos al partido se había recordado de manera recurrente que la Real no ganaba en Son Moix desde 2003. Quienes somos un pelín supersticiosos solemos tender a pensar que enfatizar ese tipo de datos estadísticos cuando hablamos de nuestro querido Mallorqueta no suele traer nada bueno. Era como llamar al mal tiempo cuando en este caso el cielo llevaba unos ocho meses bastante despejado en Son Moix.

Pese a todo, la estadística podría haber seguido siéndonos favorable un año más gracias a un gran disparo de Lumor, en el minuto 77, que repelió el poste derecho. Pero finalmente no fue así porque cinco minutos después, en un contragolpe de esos que se acaban enseñando en las academias de fútbol por su perfección, Martin Odegaard marcó el gol que supuso la victoria para su equipo.

Amarga derrota del Mallorca frente a la Real Sociedad

Amarga derrota del equipo de Vicente Moreno

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En ese contexto, quizás la mejor forma de acabar esta crónica sea recurriendo a un recuerdo personal. Cursando sexto de EGB, en la segunda evaluación suspendí cuatro asignaturas de golpe. Nunca me había pasado antes y nunca me volvió a pasar después, pues yo solía ser un estudiante de Notable. «No es para asustarse, es para trabajar más», escribió mi tutor, el padre Miguel Hernández, en el boletín de notas. En la siguiente evaluación, ya no suspendí ninguna asignatura. Me imagino que el bueno de Vicente Moreno les dirá hoy algo muy parecido a sus jugadores. Mientras tanto, como dirían los compatriotas de Robert Sarver, mantengamos la calma y la mente abierta.

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