23 de septiembre de 2019, 22:47:45
EDITORIAL


Una nueva etapa para Lluc



Este domingo se ponía oficialmente punto final a los casi 130 años que la congregación de los Missioners dels Sagrats Cors ha permanecido al frente del santuario de Lluc. Ante el obispo Taltavull, que ofició la misa de acción de gracias este domingo, los "coritos" -como popularmente se conocen a los miembros de la congregación- han dicho adiós a una labor ampliamente reconocida por la sociedad mallorquina. Este reconocimiento, sin embargo, no ha bastado para que la falta de vocaciones haya acabado venciendo la tarea desarrollada por la congregación durante más de un siglo.

En febrero pasado, el prior Janer anunció la decisión de abandonar Lluc "por coherencia", ante la imposibilidad de que hubiera un relevo con nuevos misioneros. La avanzada edad de todo ellos -eran seis, pero sólo tres quedaban en activo- y la falta de vocaciones impidió la continuidad de los "coritos" al frente LLuc, convertido desde finales del siglo XIX en la principal referencia espiritual de Mallorca.

El Obispado ha tenido que buscar una alternativa, de forma que se altere lo menos posible esta esencia del santuario de Lluc. El centro pasará a ser administrado directamente por la diócesis de Mallorca y cuenta ya con un nuevo prior, el sacerdote Marià Gastalver, así como con un vicario y un diácono, Antoni Burguera y Antoni Moreno, respectivamente.

Su labor no será sólo la de mantener activo el santuario sino la de conservar el sentido simbólico y patrimonial de Lluc. Desde el siglo XIX, Lluc ha sintetizado las referencias religiosas y culturales con las tradiciones y costumbres populares de Mallorca; un lugar de culto que va más allá de su sentido religioso, identificándose con la raíz misma del sentimiento mallorquín. No será una tarea fácil y el Obispado deberá asumir buena parte de esta misión.

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