12 de diciembre de 2019, 14:37:16
EDITORIAL


Locales comerciales convertidos en viviendas



La vivienda se ha convertido en uno de los principales problemas que sufren los ciudadanos de Baleares. Las diferentes opciones que afectan tanto al alquiler como a la compra no acaban de encontrar salidas óptimas que apunten hacia una rápida solución del problema.

Los agentes de la propiedad inmobilaria de Baleares afirman que los precios de compraventa han tocado techo. Aún así calculaban esta semana una sobrevaloración del mercado entre un 15 por ciento -en la Part Forana- y un 30 por ciento -en el centro de Palma-. Parte del problema actual se solucionaría haciendo converger los intereses de compradores y de vendedores con bajadas de precios en torno a estos porcentajes. Pero el amento de la población, la insuficiente respuesta de la administración y la lentitud de los procesos no permite vislumbrar un final del problema de forma rápida.

Las previsiones señalan que la población balear seguirá creciendo durante los próximos 15 años y no existe oferta suficiente para dar respuesta a tanta demanda, un problema crónico en un entorno donde el espacio físico es limitado.

Los expertos consideran que hay que arbitrar medidas que no dilaten las soluciones en el tiempo. Desde agilizar los trámites para la promoción, a aumentar la creación de vivienda pública y las ayudas al alquiler -un asunto aún pendiente en Baleares-, construir pisos más pequeños y en más alturas o favorecer los cambios de uso de comercial a residencial en edificios ya construidos.

El abanico es amplio y no se debería descartar ninguna opción. En una de las encuestas que esta semana ha realizado mallorcadiario.com, los lectores se manifiestan mayoritariamente a favor de autorizar que locales comerciales vacíos en edificios ya construidos puedan reconvertirse en viviendas. Un 67,5 por ciento de los encuestados apoya esta idea. Dotar de uso residencial a plantas bajas destinadas inicialmente a comercios -pero que siguen vacías años después de su construcción en muchas zonas urbanas de diferentes municipios de las Islas- equivale a solucionar varios problemas a la vez.

El piso de tres habitaciones y dos baños puede dejar de ser el estándar si lo que se pretende es dar salida a nuevas necesidades por parte de los ciudadanos, a nuevos tipos de convivencia o a ajustar los precios a la realidad del mercado laboral. Nueva York, Londres... Grandes urbes del mundo con legislaciones menos restrictivas lo practican desde hace años, dando salida a nuevas demandas y contribuyendo a solucionar sus propios problemas de acceso a la vivienda.

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