11 de diciembre de 2019, 1:44:36
OPINIÓN


La del día antes y la del día después

Por Jaime Orfila


Reflexionar siempre es conveniente. Observar con amplitud el entorno y sus circunstancias da una imagen mucho más fiel de la realidad. Aporta más recursos para la elección. Sin embargo y no es una cosa menor, la información y la reflexión complica la toma de decisiones.

De hecho, la inercia tiene una fuerte influencia en el sentido del voto. Los apriorismos y las ideas preconcebidas también. En demasiadas ocasiones prescindimos de la experiencia personal para modular de forma razonada nuestros inclinaciones y apoyos.
Los apriorismos llevados a la máxima expresión dificultan la alternancia, uno de los aspectos más importantes de la democracia; que el poder pueda cambiar de manos según el designio de los ciudadanos en cuanto electores.

Pararse a pensar con atención y detenimiento cual es la opción política a apoyar con el sufragio es muy importante. Esta reflexión es independiente del eterno debate sobre si dedicar una jornada exclusiva a reflexionar por imperativo legal puede ser anacrónico.

De hecho, la apariencia nos lleva a que el domingo 10N se decidirá quién va a dirigir el país los próximos cuatro años. La realidad, sin embargo, nos muestra que el resultado de las recientes consultas nos ha llevado a unos resultados en los que las matemáticas y las posiciones de los grupos políticos no han encontrado espacio para la sincronización. La misma ley que establece votaciones cada 4 años, tiene vías excepcionales que han llevado a minorías insuficientes, al interinaje y a elecciones anuales.

También es verdad que los desencuentros que impiden conformar un gobierno estable tienen más que ver con la dificultad que tienen los partidos para ponerse de acuerdo, que, con los propios resultados, en muchos casos, endiablados.

Los intereses de los líderes y la situación de labilidad en la que se encuentran les inclinan a tomar decisiones interesadas, cortoplacistas, egoístas y con escaso sentido de estado.
Nuestro sistema electoral, además del número de sufragios, es sensible a variables secundarias como el tamaño de las circunscripciones electorales (provincias) y a la asignación de los escaños a los promedios más altos aplicando el método de D'Hondt. Estas particularidades hacen que el peso de la representación territorial pueda tener una traducción propia, diferencial, asimétrica y definitiva en el reparto de escaños.

A 24 horas de la cita electoral las proyecciones de futuro acaban en un horizonte en el que la realidad puede ir mucho más allá de cualquiera de las previsiones. El número de ciudadanos que está desojando la margarita hasta el último momento cada vez es mayor. Media población está analizando como actuar de manera razonable de acuerdo con sus principios e intereses. Los resultados finales son imprevisibles y las encuestas previas dejan margen para cualquier resultado.

La jornada de reflexión de este sábado preelectoral es muy importante. Tan importante o más, será la jornada de reflexión que se verán obligados a hacer las cúpulas de las formaciones políticas. Reflexión que permita devolver a este país un gobierno con unos apoyos parlamentarios suficientes para la estabilidad, la seguridad y el desarrollo.

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