10 de diciembre de 2019, 21:07:48
EL DIMONIÓ


Variaciones Goldberg

Por Josep Maria Aguiló

No, no se han equivocado de sección. A pesar del título del artículo de hoy, no voy a hablarles de música, sino de fútbol. Si elegí encabezar esta crónica con el nombre de una de las composiciones más famosas de Johann Sebastian Bach es porque un día leí que las «Variaciones Goldberg» es una obra en la que si bien las melodías pueden variar, subyace siempre en ella un tema constante, que en este caso es un aria. Eso es poco más o menos lo que, en términos futbolísticos, le pasa también al Real Mallorca cuando compite lejos de Son Moix.


Así, cuando juega como visitante, el conjunto bermellón es un equipo en el que si bien las circunstancias pueden variar, subyace siempre en él un tema constante, que en este caso es una derrota. Duele decirlo especialmente hoy, porque el equipo de Vicente Moreno jugó este viernes ante el Levante uno de los partidos más completos que ha disputado esta temporada, pero el resultado fue el mismo de las cinco salidas anteriores: regresar a la isla de vacío.

El Mallorca jugó, una vez más, una buena primera parte, sin apenas conceder ocasiones al adversario. Además, se pudo haber adelantado en el marcador gracias a un buen cabezazo de Ante Budimir, que el portero del Levante, Aitor Fernández, evitó que acabase en gol. Desafortunadamente, quien se acabaría avanzando sería el equipo granota. Al poco de iniciarse el segundo tiempo, Jorge Miramón dio un pase perfecto a Roger Martí, que cabeceó la pelota lejos del alcance de Manolo Reina y puso el uno a cero en el electrónico. Hacía falta, una vez más, «Begin the beguine» («Volver a empezar»), que cantaría nuestro Julio Iglesias.

El Mallorca no se vino abajo esta vez y buscó con ahínco la igualada, que obtuvo en el minuto 64 tras una combinación previa perfecta entre Take Kubo y Joan Sastre, que centró sobre la línea para que Dani Rodríguez consiguiera marcar un gran gol y lograra nivelar el encuentro. Parecía, pues, que el guión iba a ser esta vez algo distinto. Pero cuando empezábamos a ilusionarnos y a pensar que el partido podría acabar quizás con empate a uno, el delantero azulgrana Rubén Rochina disparó un zurdazo casi desde el comedor o la sala de estar de su casa que logró batir a Reina. Aun así, en el último suspiro pudo empatar Abdón Prats, pero su remate fue repelido por el larguero.

Este viernes lo hicimos casi todo bien para puntuar en el Ciutat de València y sin embargo no lo conseguimos. Cada vez que perdemos fuera me pregunto, como la gran banda de pop británica Bronski Beat, «Why?» («¿Por qué?»), pero de momento no he conseguido encontrar aún una respuesta.
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