8 de diciembre de 2019, 11:06:38
TRIBUNALES


La familia mantiene la petición de prisión permanente revisable para el presunto asesino de Sencelles

Por Redacción

La familia de la víctima del crimen de Sencelles ha mantenido este lunes la petición de prisión permanente revisable para el acusado, ex yerno del fallecido, por delitos de asesinato y robo.


Por su parte, la Fiscalía ha mantenido su petición de 30 años de cárcel por asesinato y robo con violencia, en casa habitada y con uso de arma. La defensa ha introducido una petición de eximente incompleta por consumo de drogas, y plantea que se condene al hombre a nueve años de cárcel por homicidio.

Cabe recordar que el pasado martes, la exmujer del acusado por el crimen de Sencelles relató en la vista que decidió romper su relación en 2012 por los problemas que tenía el hombre con la cocaína.

La Fiscalía también pide indemnizaciones de 175.000 euros para los familiares del fallecido, una medida de libertad vigilada, una orden de alejamiento e inhabilitarle para el ejercicio de la patria potestad sobre la hija menor que tuvo con su expareja.

Los hechos se remontan a una noche de mayo de 2017. Según las acusaciones, el hombre se dirigió a la casa familiar de su expareja, con quien tenía una hija menor, con el objetivo de obtener dinero. Supuestamente, su ex suegro se lo negó y el acusado reaccionó violentamente, golpeando a la víctima con un recipiente de cerámica y una olla y, seguidamente, le atestó diversas puñaladas con un cuchillo hasta causarle la muerte. Después, presuntamente, revolvió toda la casa y se apoderó de un recipiente con dinero y del teléfono móvil de la víctima.

ASESINATO U HOMICIDIO

Aunque en su declaración el acusado manifestó no recordar nada del crimen, la defensa no cuestiona la autoría de la muerte. Por este motivo, los informes de las partes se han centrado fundamentalmente en dos cuestiones: una de ellas es si los hechos se deben calificar como asesinato, como piden las acusaciones, o si, como plantea la defensa, constituiría un homicidio, una interpretación que conllevaría penas inferiores.

Las acusaciones imputan un asesinato porque consideran que hay alevosía y ensañamiento y que el crimen facilitó otro delito, el de robo. Tanto la Fiscalía como los familiares del fallecido entienden que, por las circunstancias personales de la víctima, el hombre no pudo defenderse de forma eficaz del ataque. Tenía una minusvalía física, fruto de un accidente de tráfico, que le impedía flexionar la pierna, y tomaba antidepresivos.

La víctima "tenía poco o nada que hacer ante el ataque", ha enfatizado la Fiscalía. Igualmente, las acusaciones han destacado que la víctima le abrió la puerta al acusado en la vivienda puesto que era "el padre de su nieta", y que el ex yerno sabía que lo encontraría solo. "En el momento que abrió la puerta a su ex yerno, estaba sentenciado", ha insistido el abogado de la familia, Julián Carnicero.

"NADIE DEBERÍA MORIR ASÍ"

Las acusaciones también aprecian ensañamiento por la especial violencia empleada en la agresión. La autopsia contabilizó al menos 37 heridas en el cuerpo de la víctima, entre puñaladas y golpes, presuntamente realizados con un escurridor metálico y un recipiente de barro que se rompieron por la virulencia del ataque. Estas cuchilladas le fracturaron huesos en los brazos y le seccionaron un dedo de una mano.

"Nadie debería morir así", ha enfatizado el abogado de los familiares, que ha destacado que la víctima sufrió lesiones "terriblemente dolorosas" y "vivió cómo se iba desangrando, cómo le metía el cuchillo una y otra vez".

Por su parte, el abogado defensor, Vicente Campaner, ha cuestionado las circunstancias del ataque, que ha calificado de "reyerta". Entre otras consideraciones, ha defendido que no se puede determinar cómo comenzó la agresión y si hubo una discusión previa.

En esta línea, la defensa ha rechazado que haya alevosía o ensañamiento porque ve una "progresión en escalada" en los medios utilizados para el crimen y porque entiende que los indicios disponibles permiten afirmar que hubo "cierta resistencia" por parte de la víctima.

Así, ha negado que la condición física de la víctima fuera la que describen las acusaciones y cree que no había la pretendida "superioridad" por parte del acusado. Tampoco entiende que fuera un crimen "premeditado" dado que el acusado dejó numerosos indicios en la casa que permitieron identificarle -como huellas dactilares, pisadas y restos de sangre-.

Finalmente, las acusaciones coinciden en que el crimen se cometió para facilitar un robo, resaltando que el acusado sabía, por haber sido pareja de la hija del fallecido, que el hombre guardaba dinero en la casa. Nunca se encontró el teléfono móvil de la víctima y los familiares detectaron que faltaba un recipiente con dinero en metálico. Frente al cerco en el polvo que dejó este recipiente en un estante, había un taburete con una pisada emplastada en sangre, cuya suela coincidía con el calzado del acusado.

PRISIÓN PERMANENTE REVISABLE

Sin embargo, la Fiscalía y los familiares difieren en la petición de pena, ya que la acusación particular aprecia dos circunstancias agravantes adicionales por las que solicita prisión permanente revisable.

En concreto, el abogado de la familia entiende que cabe solicitar esta especial pena de prisión porque la víctima era una persona especialmente vulnerable, por su edad y discapacidad, y porque el asesinato se cometió en un lugar apartado, una finca rústica en la carretera entre Inca y Sencelles donde el hombre no podría ser socorrido.

CONSUMO DE DROGAS

El otro punto objeto de debate es si el acusado sufría una adicción a la cocaína y si su consumo influyó en él alterando gravemente sus capacidades intelectuales y su voluntad, como alega la defensa.

El abogado del acusado considera que se ha acreditado la adicción a la cocaína, señalando las declaraciones de su exmujer e hijo, y que habitualmente quitaba objetos a su familia para venderlos o empeñarlos para poder comprar droga. "Es evidente que era consumidor", ha dicho Campaner.

Las acusaciones no dan credibilidad a esta versión, entre otros motivos, porque los psiquiatras que han declarado en el juicio califican de "leve" el trastorno del acusado, y porque el hombre fue capaz de conducir hasta la finca y cerrar las puertas y ventanas al marcharse. Para la acusación particular, tratar de "construir una eximente" con los indicios disponibles en este caso supone "reírse del Código Penal" y es "ofensivo" para los familiares del fallecido.

Por otra parte, el abogado de la familia ha rechazado que el acusado haya colaborado con la investigación. Considera que la supuesta amnesia del acusado, que dijo no recordar nada, es "una milonga". También le ha reprochado que desde su entorno se tardara más de un año en aportar el pin correcto de su móvil, lo que impidió a la Guardia Civil acceder al buzón de voz siguiendo una pista. "¿Eso es colaboración? Antes se coge a un mentiroso que a un cojo", ha incidido el letrado de la acusación.

El jurado quedará recluido desde este martes para elaborar su veredicto.

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