28 de enero de 2020, 7:31:53
EL DIMONIÓ

El dimonió


La sombra de una duda

Por Josep Maria Aguiló


Cuando pierdes en casa, no suele resultar fácil ver o destacar algún elemento positivo del encuentro que acabas de disputar, pero aun así quizás podamos extraer algunas cosas buenas de lo ocurrido este sábado, incluso a pesar de la derrota final ante el Sevilla por cero a dos. La primera sería que en el primer tiempo el Mallorca compitió bien y tuvo sus opciones, entre ellas una ocasión clarísima de Lago Junior en el minuto tres del partido, tras un pase perfecto de Take Kubo.

La segunda cosa positiva sería que ya sólo con comentar las cuatro jugadas clave en las que el árbitro y el VAR se convirtieron en los máximos protagonistas del partido, tengo ya casi media crónica hecha. Como diría sir Alfred Hitchcock, «la sombra de una duda» planeará ya para siempre sobre esas cuatro jugadas. Aun así, también es cierto que en el primer gol Manolo Reina no estuvo muy afortunado en su salida, más allá de que podamos pensar que el autor del tanto, Diego Carlos, cometió unos instantes antes una falta sobre Iddrisu Baba. Otra duda que ya nunca podremos despejar es si, como nos pareció, Munir derribó a Lago Junior dentro del área unos minutos después.

En pleno mar de dudas nos encontrábamos aún cuando, poco antes del descanso, creímos que Ante Budimir había marcado un gran gol, pero según el VAR en realidad no fue así, al entender que el delantero croata estaba en fuera de juego, no sabemos si quizás por un milímetro y medio o incluso tal vez hasta dos. Ya en la segunda parte, los aficionados mallorquinistas consideramos, ingenuamente, que Baba no habría cometido penalti sobre Joan Jordán, pero el árbitro consideró, en cambio, que sí lo había habido, tras ver durante una o dos décimas de segundo la jugada en el monitor de Son Moix. Instantes después, Éver Banega transformó la pena máxima y puso en el electrónico el cero a dos que a la postre sería ya definitivo.

De no haber sido por esas cuatro controvertidas decisiones arbitrales, quizás el resultado final hubiera sido otro muy distinto. Pero como en nuestro corazón mallorquinista no cabe nunca el rencor, sólo podemos desear unas muy Felices Navidades a los dos máximos protagonistas del partido de hoy, los árbitros Carlos del Cerro Grande —que estaba al frente del VAR— y Jesús Gil Manzano, que dirigió el encuentro. Lo que ya no depende de nosotros es lo que puedan pensar Santa Claus o los Reyes Magos sobre la actuación de ambos y sobre la posibilidad de dejarles dentro de unos días, junto a la chimenea, un VAR de juguete o un poco de carbón.


La tercera y última cosa positiva que merece ser también destacada, más allá del partido de este sábado, es que despedimos este 2019 futbolístico jugando en Primera División. Si recordamos dónde estábamos hace apenas doce meses o a finales de 2017, no podemos más que alegrarnos y disfrutar de todo lo que estamos viviendo ahora. Confiemos en que, con un poco más de suerte y un poco menos de VAR, este próximo 2020 lo podamos acabar también con la misma dicha e idéntica ilusión.

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