21 de febrero de 2020, 10:17:42
PUNTADAS


Acabar con la política de excesos

Por Joan Miquel Perpinyà


La clase política balear es deplorable. Salvo contadas excepciones, los cargos electos causan vergüenza ajena. Mienten más que hablan, son ignorantes, maleducados y la mayoría, tremendamente vagos. Los hay incluso que no se avergüenzan de su incapacidad para escribir en castellano sin faltas de ortografía, como el senador autonómico Vicenç Vidal (Més per Mallorca), al que además le sobra la desfachatez para compartir en Twitter los escritos que registra en el Senado, con tantas faltas que resulta casi ininteligible.

Hace más de dos semanas que las vacaciones navideñas acabaron para todo el mundo. Los chavales en la escuela y el instituto, usted en su oficina y en el Parlament balear sus señorías no comenzarán el curso hasta el martes 4 de febrero. Pensábamos que los que menos trabajaban eran los docentes, pero resulta que son los políticos. Igual el líder de Vox, Jorge Campos, debiera solicitar inspeccionar las oficinas de los distintos grupos políticos en horario laboral normal, el del resto de la población, porque parece que allí es donde está realmente el problema y no en los coles. No en vano ellos se han consolidado como uno de los principales problema de los españoles, solo superado por los problemas económicos. No me extraña pero a ellos se la trae al pairo.

De igual modo que a la industria turística le acecha el turismo de borrachera, que ahora se combate a través de leyes absurdas que prohíben a los hooligans tirarse desde el balcón a la piscina, se hace necesario combatir la política de excesos. A riesgo de acabar sin representantes electos, habría que establecer una zonificación donde logremos estar libres de la mayoría de parásitos que inunda nuestras instituciones. Ya no nos libramos de sus perniciosas acciones ni para festejar Sant Sebastián. Desde el pregón a la revetla, pasando por la gala de los premios Ciutat de Palma, resultaron una calamidad. Como el encargado de organizarlo todo, Alberto Jarabo, quien considera que suspender la verbena, pese a estar contemplada en los contratos, era inviable. Claro, por eso está en los contratos. Ya. Claro. Y el balconing se erradicará porque lo diga el Boletín Oficial. Por supuesto.
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