23 de febrero de 2020, 6:40:36
OPINIÓN


¡Spain is different!, ahora con la eutanasia

Por Miquel Pascual Aguiló


La eutanasia se practicó en las antiguas Grecia y Roma, la cicuta se empleó como un medio para acelerar la muerte. Fue apoyada por Sócrates, Platón y Séneca el Viejo en el mundo antiguo.

Como en otros muchos temas sociales, la referencia en el campo del derecho a una muerte digna sigue estando en Europa: Holanda fue el primer país del mundo moderno que legalizó la eutanasia, en el año 2002, pocos meses antes de que lo hiciera Bélgica, Luxemburgo la incorporó a su legislación en el año 2009.

Colombia, lo autorizó a mediados del año 2015, Canadá, lo despenalizó el año 2017 y está permitido en Suiza y cinco estados de Estados Unidos: Oregón, Washington, Montana, Vermont y California.

En cambio en España, pionera en otros muchos campos, en este campo sigue teniendo la rémora de una derecha hipócrita, mendaz, carcamal y reaccionaria.

El pasado martes se aprobó la admisión en el Congreso de los Diputados la proposición de ley que regulará y despenalizará la eutanasia. Logró el apoyo de todos los grupos, salvo el del PP y Vox. Es la tercera vez que los socialistas intentan sacar adelante una ley que regule la eutanasia. La primera fue en 2018, cuando la propuesta fue admitida por el Congreso, pero la mayoría de PP y Ciudadanos en la Mesa de la Cámara amplió una y otra vez el plazo de enmiendas hasta que las elecciones en abril del año pasado provocaron que decayera. Lo mismo ocurrió con los comicios de noviembre pasado.

Esta vez, además de votar en contra, el Partido Popular se ha superado a si mismo, cosa ya harto difícil, con los despectivos, asquerosos, inmundos comentarios que han hecho en relación a dicha proposición de ley. El PP ha acusado al PSOE de buscar la legalización de la eutanasia para ahorrar costes en Sanidad.

A juicio de José Ignacio Echániz, portavoz adjunto del Partido Popular en el Congreso: “La eutanasia es una filosofía de la izquierda para evitar los costes sociales del envejecimiento”, “cada vez que una persona fallece o es empujada al fallecimiento por la vía de la eutanasia el Estado está ahorrando muchísimo”, y considera que, detrás de la regulación de la eutanasia, “hay un intento claro de evitar costes del estado de bienestar”.

Esto dicho por un integrante de un partido como el Partido Popular da, hablando claro, algo más que asco.

Votaron en contra de la ley del aborto y se ahorran miles de euros abortando en España en lugar de irse de viaje a abortar a Londres, como hacían antes.

Votaron en contra de la ley del divorcio y se divorcian a troche y a moche, como Francisco Alvarez Cascos, antiguo Secretario General del PP, que votó en contra del divorcio, y que decía en el mes de agosto del año 1981 justo después de aprobarse la ley: “Para mí el principio es que la familia es indivisible”, y va ya por su tercer matrimonio.

Votaron en contra de la ley del matrimonio homosexual, en contra de la opinión del propio presidente de la Plataforma Popular Gay, Carlos Biendicho, quien en el año 2005 criticó el apoyo expreso de su partido a la manifestación convocada contra los matrimonios entre homosexuales y pidió a Mariano Rajoy que llamara a todos los afiliados a no acudir a la misma en calidad de miembros del partido.

Pues bien se casan con el primero que trincan por delante, por decirlo de alguna forma, por ejemplo véase, Javier Maroto, senador y portavoz del PP en el Senado y Pablo Montesinos, vicesecretario de comunicación del PP, entre otros muchos militantes.

Harán lo mismo con la eutanasia, votarán en contra y harán todo el ruido que puedan, pero harán uso del medio y, si llegan a gobernar de nuevo, no se atreverán a derogar la ley, como tampoco lo han hecho con las otras leyes a que me he referido.

mallorcadiario.com.  Todos los derechos reservados.  ®2020   |  www.mallorcadiario.com