20 de octubre de 2020, 8:26:49
OPINIÓN


Diario de un confinado: Trasnochando un poco

Por Josep Maria Aguiló


Algunos amigos míos que eran de mucho salir, sobre todo por las noches, lamentan no poder seguir estos días con su animada vida noctámbula. Sin embargo, yo creo que con unos pequeños y casi imperceptibles cambios, esos amigos pueden seguir disfrutando también ahora de casi todas las posibilidades que ofrece la noche palmesana. Se trata sólo de reorganizarse un poco, ponerle algo de imaginación y hacer en casa lo que hasta hace poco se hacía fuera.
Una de las ventajas de esta posible nueva vida noctámbula es que no hay que arreglarse tanto para «salir» y que podemos vestir de una manera más informal. Llegada ya la hora prevista, pongamos las nueve de la noche, los amantes de los paseos románticos nocturnos pueden subirse entonces a la cinta andadora, mientras que los apasionados de los coches pueden seleccionar el videojuego que prefieran, con simulación de atascos, de párkings llenos y de controles de alcoholemia a ser posible. El siguiente paso puede ser ya directamente la cena, pues pasear o conducir por Palma siempre cansa un poco.
Si previamente hemos decorado la mesa del comedor o la de la cocina con un mantel y unas velas, nos podemos llegar a sentir como si en realidad estuviéramos en el mejor restaurante, y además con todo el establecimiento para nosotros solos. Tras la cena, podemos optar bien por el cine o bien por el baile. Nuestra sala de estar puede cumplir entonces, perfectamente, la función de una pequeña sala cinematográfica o la de la pista central de una diminuta discoteca. Tanto en un caso como en otro, lo correcto es ponerse siempre unos cascos inalámbricos, para no molestar a los vecinos y para quedarnos además completamente sordos, al igual que ocurriría también en la vida real.
Si nuestras preferencias se inclinan más por los pubs o por los cafés recónditos y apartados, nuestro minibar o nuestra cafetera pueden ayudarnos a disfrutar de esos momentos de intimidad sin que apenas notemos la diferencia. Entre una cosa y otra, no nos daremos cuenta y posiblemente serán ya las tres o las cuatro de la madrugada, que puede ser una buena hora para retirarse e irse a descansar. Aun así, según cómo haya ido la noche, igual aún tendremos ganas de una última copa, un chocolate con ensaimadas o un pequeño resopón.
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