14 de julio de 2020, 8:35:49
EDITORIAL


Libre circulación, la vacuna del turismo



Desde este domingo se permite la libre circulación en España y las fronteras con Europa han quedado abiertas, a excepción de la que nos separa de Portugal, que tendrá que esperar aún unos días. Era una noticia esperada por el sector turístico que, sin embargo, aún tiene por delante mucho recorrido hasta recuperar una cierta normalidad. Baleares ha ido por delante en este proceso, gracias a la prueba piloto de llegada de turistas que finalmente ha traído a las Islas -principalmente a Mallorca- un total de 3.500 viajeros en una semana.

El turismo balear ha ensayado su propia vacuna mediante este plan piloto con vuelos desde Alemania. El volumen de tráfico no ha sido alto, ciertamente, pero la experiencia no sólo ha permitido probar los protocolos de seguridad sanitaria, sino que ha tenido un impacto publicitario en los países emisores que se calcula en más de 35 millones de euros con una audiencia que habría superado los 55 millones de personas sólo en Alemania.

La apertura de las fronteras europeas ha reactivado las peticiones de reservas para Baleares, no sólo en Alemania, sino también en países como Francia, Polonia, Austria o Italia. El aeropuerto de Palma recibía este domingo 20 vuelos internacionales, ya fuera de la prueba piloto, que acabó el sábado. Los pasajeros internacionales -al igual que los nacionales- ya no tienen que justificar su viaje ni guardar las dos semanas de cuarentena. Eso sí, han de rellenar un cuestionario de salud y ser sometidos a su llegada a un control de temperatura por parte de personal sanitario.

La maquina arranca su engranaje con las particularidades del momento, con ganas de avanzar, pero también con incertidumbres. Queda por ver, por ejemplo, cómo influirá el plan de apoyo al turismo del Gobierno central que movilizará 4.200 millones y que el sector califica de escaso -en comparación con los aplicados en países como Francia- y con efectos limitados al no incluir ayudas directas. Las dudas sobre la prolongación de los ERTEs se añaden a este panorama en un escenario global de caída del empleo.

En el otro extremo queda la ventaja conseguida por Mallorca, con la prueba piloto, y las expectativas que animan al sector y a la propia administración a pensar que la temporada, aunque reducida en comparación a lo habitual, podría alargarse hasta finales del año. Lo que ocurra las próximas semanas -y la evolución de la pandemia, obviamente- serán determinantes en el resultado final.

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