5 de agosto de 2020, 1:49:11
EDITORIAL


La imprescindible labor de los rastreadores



El Govern balear pretende ampliar su plantilla de rastreadores de los 150 actuales a 400. Desde que comenzase el proceso de desescalada, estos profesionales sanitarios -en su mayoría enfermeras- se han revelado como la herramienta más efectiva en la lucha contra el coronavirus. Basta ver el caso catalán para entender su papel determinante.

Su misión es, una vez detectado un positivo, rastrear a todos y cada uno de los contactos que dicha persona ha mantenido durante las dos últimas semanas y los lugares en los que ha estado. Una vez localizadas y debidamente entrevistadas, se les aisla, se les hace una prueba PCR y en caso de dar positivo, se quedan en cuarentena. A partir de ahí, se les realiza un exhaustivo seguimiento diario mediante varias llamadas telefónicas y entrevistas personales para conocer la evolución del paciente, incluso después de dar negativo en las sucesivas pruebas, dado que se han dado casos que se han positivizado al cabo de unos días.

En definitiva, un trabajo tremendamente laborioso para el que hace falta conocimientos, objetivos claros, psicología y mano izquierda a la hora de tratar a las personas ya que no todos reaccionan bien ni ofrecen facilidades.

En una reciente entrevista con mallorcadiario.com, la consellera de Salut, Patricia Gómez, afirmaba que su departamento sale a diario "a la caza y captura" del virus. Una manera coloquial para definir una estrategia basada en la constancia y el trabajo riguroso, en el que no se permite dejar ningún cabo sin atar: basta que haya uno suelto para que todo el castillo de naipes se venga abajo.

Es, por tanto, fundamental contar con el suficiente número de profesionales de este ámbito, sin escatimar en recursos, si queremos acotar los brotes de manera contundente y que estos no deriven en transmisión comunitaria. Incluso la intención del Govern de implementar una herramienta digital de rastreo suena acertada ya que serviría de apoyo a la labor ya desarrollada y dotaría de mayor información el mapa de los contagios.

Porque, hasta que no haya vacuna, hay que aprender a convivir con el virus y la única manera de no perder esta guerra es ir siempre un paso por delante de él.

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