11 de agosto de 2020, 0:25:13
OPINIÓN


No sólo es improvisación. También es torpeza

Por Tomàs Ibarz


1 de agosto y ya tenemos a la vuelta de la esquina el fin de esta raquítica temporada turística. Los efectos económicos y sociales los veremos y viviremos todos en primerísima persona en cuestión de semanas a la que cierren hoteles, restaurantes, bares y comercios, y devuelvan al SEPE los ERTE rescatados durante el mes de julio, y en cuanto los fijos discontinuos se vayan al paro.

Con los británicos anulando todas sus reservas a Baleares, con Alemania señalando de nuevo a España, y con un número de rebrotes inasumible en el actual concierto turístico, las cadenas hoteleras se plantean no sólo no abrir sino el cierre de sus establecimientos hacia el 15 de este mes de agosto.

Esta vez sí podemos señalar culpables directos de este desastre. Culpas que deben señalar sin dudarlo a la mala gestión y la nefasta comunicación del Gobierno de Pedro Sánchez. Bastaba con no molestar y no ‘cagarla’.

Han hecho todo lo contrario. La diplomacia internacional española es tan débil que todas las teclas que ha tocado han jugado en contra de lo que nos da de comer y que significaba un hipotético principio de la recuperación.

Por mucho que el Reino Unido ablande ahora las restricciones en los viajes a o desde España (o Baleares y Canarias), el daño ya está hecho. El turista inglés que ha anulado sus vacaciones en Mallorca esta semana no las activará de nuevo porque touroperadores como TUI y Jet2 ya les están vendiendo Italia, Grecia y Turquía para sus fechas preferidas. Y las ventas ven muy bien al desaparecer Baleares en competencia.

España no ha calculado dos situaciones: la primera, que UK ya está en modo ‘brexit’ y que por tanto va a la suya y no tiene por qué escuchar ninguna recomendación o súplica de un país de la UE. Y segundo, la enorme torpeza política -por inoportuna al menos- de la ministra de Exteriores Arancha González Laya reuniéndose la semana pasada con el Ministro Principal de Gibraltar. Un gesto que cabreó a Boris Johnson y que ha traído estos lodos.

Pero para torpezas supremas la de Fernando Simón valorando positivamente que no vengan ni británicos ni belgas porque “nos evita posibilidad de contagios”. Esto no lo arregla ni el mejor cuerpo diplomático del mundo en su mejor momento. Y ese, en caso de existir, no sería el nuestro.

Bastaba con no molestar. Antes de estas enormes torpezas y de una improvisación plagada de errores, el PIB español ya había caído el 18,5% el segundo trimestre según los datos conocidos ayer. El que va de julio a septiembre no pinta mejor.

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