13 de agosto de 2020, 22:21:41
OPINIÓN


Argentina

Por José A. García Bustos


Acabamos de conocer en España que la bajada del PIB ha sido de un 18,5% en el segundo trimestre, respecto al primero. Sabemos que un país confinado produce menos, por eso, la caída era esperada. La clave está en la velocidad de la recuperación de la actividad y la producción. Cada vez hay menos dudas de que será una recuperación lenta, muy lenta y generará muchos sacrificios entre la población.

Cuando acaben los ERTEs el 30 de septiembre y gran parte de esa caída de la producción que representa el PIB siga sin recuperarse, entre otras causas, porque comercios y empresas han quebrado o han decidido no abrir para evitar incurrir en mayores pérdidas, nos encontraremos ante un panorama desolador.

Una caída de la producción implica caída del empleo. Aun así, al acabar el ERTE se obliga a los empresarios que no hayan quedado por el camino a mantener en plantilla durante un tiempo a los empleados. Ya dirán cómo. Habrá despidos y concursos de acreedores.

Nos espera un otoño e invierno muy complicados.

Los Estados harán lo que sea para salvaguardar sus economías. Imprimirán la moneda que haga falta. Inundarán más, si cabe, el mercado. Por lo menos, lo harán hasta las elecciones norteamericanas previstas para el 3 de noviembre. El resto de bancos centrales secundará a la Reserva Federal. Y, luego, ¿qué?

La cantidad de dinero en circulación será tal que hará que sus ahorros, querido lector, se diluyan y valgan mucho menos de lo que piensa. Si usted tiene un cuadro de Picasso, tiene un tesoro. Si cada día aparecen miles de millones de cuadros de Picasso idénticos al suyo, éste valdrá poco.

Si está guardando dinero para su jubilación o para amortiguar el golpe de lo que vendrá a partir de otoño, no confíe mucho en sus euros. No van a mantener su capacidad de compra. Me atrevería a decir que tampoco confíe en su banco. Una importante reestructuración bancaria está a la vuelta de la esquina, con muchas entidades financieras con problemas. Aunque no son todas.

Reserve una parte de sus euros para consumir lo necesario y el resto inviértalo en aquello que crea que no va a perder valor.

Mi propuesta, que no recomendación, es que compre monedas de plata aunque sean unas pocas. La onza está hoy a 20 euros. La plata es el único metal que desde los años 80 ha bajado su precio y está lejos de su máximo histórico. Ahí tiene potencial de subida. Junto al oro es el típico valor refugio desde hace miles de años. El oro probablemente siga teniendo recorrido al alza, pero una onza hoy cuesta 1.680 euros y se encuentra en su máximo histórico. El oro es interesante como valor refugio, pero mejor comprar algo que va a crecer que algo que está en su precio más caro, ¿no?

No guarde más divisa fiat (euros, dólares o yenes) que la que necesite. Su poder de compra irá menguando cuando todo el dinero impreso de la nada empiece a moverse.

El otro activo que le he nombrado en alguna ocasión es bitcoin, el auténtico. Mientras las principales bolsas de valores han bajado esta semana, los activos del mercado cripto han subido con fuerza. Parece que los inversores y el dinero institucional están empezando a entrar, aunque sea tímidamente.

El bitcoin auténtico (BSV) hoy cotiza a 200 euros, mientras que la semana pasada rondaba los 170. Y, a mi entender, es el activo digital más infravalorado por la utilidad y propuesta de valor que ofrece.

Mis recomendaciones se concentran en una palabra. Para recordarlas, les propongo una regla mnemotécnica referida a un maravilloso país: Argentina. Su raíz etimológica proviene de argentum (plata). Mi propuesta de inversión física favorita en estos momentos.

Pero, además, la palabra Argentina evoca, por desgracia, dificultades financieras que me ayudan para que recuerden mis recomendaciones. En mayo, Argentina volvió a entrar en default (situación de impago de la deuda) por novena vez. Recuerden que, en 2001, el gobierno, acuciado por la deuda y el déficit, en un intento de recaudar más, subió impuestos y, además, recortó prestaciones sociales. Eso provocó que los argentinos perdieran la confianza (bendita palabra, que sustenta las monedas fiat del mundo) y empezasen a retirar sus ahorros de manera acelerada. Pero no pudieron. Durante un año, el gobierno argentino puso límite a la disposición de los ahorros que cada ciudadano había guardado en su banco.

Hoy, los argentinos tienen restricciones a la hora de comprar dólares. No pueden comprar más de 200 al día. La devaluación del peso y la subida de precios hacen que los argentinos estén comprando hoy más bitcoin que nunca. Aunque lo que compran es BTC, un sucedáneo. En cualquier caso, están marcando el paso.

Con bitcoin y plata, un ciudadano no solo encontrará una reserva de valor para sus ahorros, sino también algo que debería ser normal: la soberanía financiera. Esto es, podrá hacer lo que le dé la gana con su riqueza, sin restricciones del gobierno. Esta es una de las razones por las que se creó bitcoin.

Cuando piense en sus ahorros, piense en Argentina. Piense en plata y en soberanía financiera.

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