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La cantante Rosalía con uñas de gel.
La cantante Rosalía con uñas de gel.

El fenómeno de las uñas de gel

miércoles 07 de agosto de 2019, 11:00h
En pocos años, las uñas de gel han venido para quedarse. El fenómeno comenzó hace casi una década, cuando algunas famosas empezaron a llevar uñas extra largas, afiladas y multicolor. Pronto, la moda se extendió entre las estrellas, y de ahí, se popularizó al resto de la población. Ahora resulta muy fácil encontrar este tipo de uñas por la calle. Tal es la demanda, que proliferan los locales especializados. En apenas ocho años se han duplicado los centros de estética solo en Mallorca. Sin embargo, muchos salones llevan a cabo prácticas controvertidas.
Kylie Jenner mostrando sus uñas de gel
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Kylie Jenner mostrando sus uñas de gel

Son pocas las cosas para las que no utilizamos las manos. Sin embargo, nunca habían suscitado tanta atención y cuidado como ahora. Las manos se han convertido en una carta de presentación y, más concretamente, las uñas. De gel, acrílicas, extralargas, con perlas e incluso con cadenas. Desde la más famosa estrella de pop hasta tu vecina del 4ºB puede que se hayan sumado ya a esta nueva moda. Y es que las uñas de gel son un fenómeno que no conoce de limitaciones económicas, geográficas, culturales ni generacionales.

HISTORIA DE LAS UÑAS

Ya en el antiguo Egipto las uñas tenían un importante papel en la sociedad. El color diferenciaba de qué estamento social procedía una persona. Así, los esclavos solo podían pintárselas de colores pastel, mientras que las personas de alta alcurnia las llevaban de colores oscuros. De hecho, era tal el valor de las uñas que en 1964 en la tumba de Janymjotep y Niankjanun se encontraron dos hombres, identificados como “guardauñas”. Su función: mantener las uñas del faraón en perfecto estado.

En cuanto a las uñas postizas, se inventaron en China durante la dinastía Ming y se vestían con conos de oro y plata. La manicura más actual apareció en Francia, cuando en 1830 el rey Luís Felipe se cortó un padrastro y pidió a su doctor un set de herramientas para cuidarse las uñas. Fue la sobrina del doctor quien popularizó el kit de manicura. Ya en 1950, cobraron popularidad las uñas largas, como elemento estético. Para alargarlas, se pegaban trozos de uñas naturales sobre la punta y se cubrían con pedazos de papel.

La famosa técnica del acrílico la descubrió un dentista cuando se le rompió una uña y decidió reconstruírsela con la pasta (polímero) que utilizaba para hacer empastes bucales. Esto se hizo muy popular en Estados Unidos, y de allí se expandió a todo el mundo. Ahora es la técnica más utilizada para alargar las uñas, junto al gel. La pasta del acrílico que se usaba en un principio era propia de empastes y tenía elementos corrosivos, por lo que se prohibió el uso de polímeros con estos productos corrosivos. Sin embargo, desde la Asociación de Esteticistas Sindicales de Baleares (Asimeba) denuncian que muchas tiendas siguen utilizando productos con compuestos corrosivos.

LA POPULARIZACIÓN DE LAS UÑAS DE GEL

En los últimos años, las uñas largas están más de moda que nunca. Figuras como Rosalía, las Kardashians, Beyoncé o Rihanna han sido las precursoras de este nuevo movimiento, que exalta las uñas como elemento de poderío femenino. Las redes sociales han ayudado a difundir este estilo. Ahora es de lo más común encontrarse por la calle a hombres y mujeres con uñas de infarto.

Su precio también ha facilitado la popularización. Ponerse uñas “a lo Rosalía” cuesta entre 15 y 30 euros. Solo hace falta acudir a un centro de estética y relajarse durante una horita y media. El proceso de construcción de la uña postiza empieza por limar la uña natural y aplicar sobre ella un producto deshidratador o “primer”. Después, se modela la uña de acrílico o de gel. Para ello, se pone un molde sobre la uña natural y se da el largo y la forma que el cliente quiere. “En el molde hay 8 niveles de largura. El más normal, al menos aquí, en Mallorca, es entre el uno y el uno y medio. Como mucho, el dos. Pero hay personas que llegan a empalmar dos moldes y a hacerse uñas de una largura de 16”, explica Soledad Risso, esteticista en el centro UsolNails. Para finalizar el proceso de construcción de la uña postiza, solo queda esmaltar y decorar con pegatinas, perlas u otros elementos.

CENTROS DE ESTÉTICA ORIENTALES

El número de centros de estética ha ido en aumento en los últimos años. Según informaciones de la Cámara de Comercio, en 2010 se otorgaron 584 licencias para abrir tiendas de estética, mientras que en 2018 -el último año del que se tienen registros completos- se concedieron 935. En apenas 8 años los centros de estética se han duplicado en Mallorca.

Emilia Pascual, presidenta de la Asociación Sindical de Esteticistas de Baleares (Asineba), califica las prácticas de las tiendas de estética orientales como “competencia desleal”. Pascual critica que estos negocios tienen horarios y precios contra los que las tiendas estéticas tradicionales no pueden competir. “Además, muchos de los productos químicos que utilizan son de baja calidad y no están homologados, lo que puede asfixiar la cutícula y producir los temidos hongos”, denuncia.

Representantes de Asineba mantuvieron una reunión en marzo con el ahora alcalde de Palma, José Hila, en la que exigían un aumento de las exigencias para abrir un centro de estética. Pascual asegura que “muchas de las mujeres que abren estos negocios no tienen ninguna formación, y eso es un peligro para la sociedad, porque trabajan con productos químicos sobre las personas”. Hila aseguró que para aumentar estas exigencias se tendría que legislar una normativa nacional, pero les ofreció publicar desde el Ayuntamiento un catálogo de centros de estética de Palma de confianza. “Es un primer paso. Agradecemos todo gesto de ayuda”, declara Pascual.

“Los salones de uñas orientales están haciendo negocio porque trabajan rápido, en serie y no les importa si te hacen daño o no. No van con cita, tú vas a cualquier hora y te cogen. Tienen a 40 personas allí. Además, los productos que utilizan son de dudosa procedencia. Suelen ser productos de baja calidad, que contienen MMA, un producto corrosivo, que puede provocar reacciones alérgicas o hacerte perder tu uña natural. Además, no esterilizan las herramientas, cosa que puede producir hongos”, añade Soledad.

“En Mallorca el público es muy conservador: suelen pedir uñas francesas, de color o, como mucho, con un dibujo en una uña. Tengo dos clientes puntuales que se hacen las uñas bastante largas y con colores llamativos e incluso con cadenas. Pero un número mínimo de gente se hace cosas extravagantes en Mallorca. En la Península, y sobre todo en el extranjero, la gente se atreve más”, informa Soledad.

“Yo por ahora me las voy a seguir haciendo, por comodidad y estética. Me duran largas y bonitas casi un mes y no requieren de ningún cuidado. Solo tienes que ir al centro de estética una vez cada tres semanas”, apunta Lydia Rosselló, que lleva uñas de gel desde hace casi dos años. Todo apunta que la moda de las uñas de gel va para largo. Como diría Rosalía: “Esto está ‘encendío”.

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