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Los árboles impiden ver el bosque

sábado 24 de agosto de 2013, 09:17h
La destrucción del tejido productivo y la consiguiente reducción de los ingresos públicos, provocó la toma de medidas fiscales que permitieran aumentar la recaudación y equilibrar las balanzas de las administraciones. Entre otras, el recorte a nivel estatal, del 5% del sueldo de los profesionales sanitarios, a los que se añadió, sólo en algunas comunidades autónomas, la práctica anulación del complemento de carrera profesional y de las pagas extras. En los últimos años la reducción del sueldo, en determinadas escalas, supera el 30%. La situación general era y es muy delicada. Hasta aquí, a priori, nada que objetar.

En plena canícula veraniega, han aflorado los resultados de aquellas decisiones y sus flagrantes contradicciones. Tres años más tarde, al analizar las partidas referidas a los ingresos correspondientes a los ejercicios de 2010 y 2011, de los colectivos afectados, se ha comprobado que no se han conseguido los resultados esperados.

La previsión de ingresos por impuestos en el global de los empleados públicos se ha quedado en un tercio de lo estimado. La disminución de los ingresos individuales, se ha traducido en la reducción de las retenciones del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y en una disminución directa de las cantidades vinculadas a las cantidades transferidas a las CCAA. La caída directa del IRPF se ha cifrado en el 20%.

Por tanto, si sumamos los dos efectos, el resultado del ahorro estimado para una de las medidas estrella no supera un pírrico 10%. Diez por ciento al que hay que descontar la disminución de la capacidad de gasto y la baja del consumo. La reducción del gasto corriente ha rebajado la segunda de las grandes partidas de ingresos vía impuestos de las que se nutren las CCAA, el IVA.

Estas medidas se han presentado, en las comunidades autónomas, de forma repetida. Como responsables de una reducción del gasto sanitario a expensas de la disminución del capítulo de personal. Si analizamos la globalidad del resultado de estas acciones sobre la economía, es difícil y discutible defender que han contribuido a la reducción del déficit. Los números no nos han dejado ver las cifras, de la misma forma que los árboles no nos dejan ver cómo es el bosque.

En estas circunstancias, es fácil sobrevalorar la potencialidad de la política fiscal sobre la actividad económica y la corrección del déficit público.

De la misma forma que aplicar soluciones simples, evaluadas de forma inconsistente, sin ponderar adecuadamente las distintas variables, sus derivadas y los efectos que tienen sobre situaciones complejas, pueden producir efectos claramente paradójicos y contradictorios.

El gasto sanitario público en Baleares es el más bajo del estado. El porcentaje de gasto sanitario público dedicado a salarios es el más bajo del país. Dejen de mirar el árbol y fíjense en la grandeza del bosque.

No estaría de más, aplicar a las decisiones políticas relacionadas directamente con la salud financiera de los ciudadanos, la máxima hipocrática de la medicina; “primum non nocere”. Se traduce como “en primer lugar, no hacer daño”.

No, no estaría de más.
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